¿Pacto entre la Casa Char y De La Espriella? Las fichas que se mueven para 2027 en Barranquilla y el Atlántico

La carrera por la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico empieza a mover sus primeras fichas con más de un año de anticipación. Una versión sobre un eventual acuerdo político entre la Casa Char y el presidente Abelardo De La Espriella plantea un entendimiento para respaldar candidaturas en ambos territorios, con Juan Carlos Díaz Tarud como posible aspirante a la Gobernación y Ana María Aljure en la disputa por la Alcaldía.

Aunque el supuesto pacto no ha sido anunciado oficialmente, varios de los movimientos que alimentan esta versión ya tienen antecedentes públicos. Díaz Tarud renunció al Viceministerio de Defensa para los Asuntos de Veteranos y del Grupo Social y Empresarial del Sector Defensa (GSED), mientras que Fuad Char manifestó abiertamente su respaldo a Aljure para la Alcaldía de Barranquilla.

La pregunta que queda sobre la mesa es si estos movimientos responden a decisiones independientes o si hacen parte de una negociación más amplia para articular fuerzas políticas en el Atlántico.

Juan Carlos Díaz Tarud sale del Gobierno y aparece en el escenario electoral

La renuncia de Díaz Tarud se conoció el 26 de octubre, poco más de dos meses después de su llegada al Ministerio de Defensa. El empresario barranquillero había asumido el Viceministerio de Veteranos y del GSED en agosto, durante el Gobierno de De La Espriella.

Según versiones publicadas por medios nacionales y regionales, su salida estaría relacionada con la posibilidad de aspirar a la Gobernación del Atlántico en las elecciones territoriales de 2027. El exfuncionario buscaría evitar eventuales inhabilidades para participar en la contienda, aunque la renuncia, por sí sola, no equivale a una inscripción formal como candidato.

Díaz Tarud es administrador de empresas y desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en el sector privado, especialmente en cargos de dirección empresarial. Su llegada al Gobierno nacional lo ubicó dentro del equipo de De La Espriella y su eventual aspiración departamental abriría un nuevo capítulo en la relación entre el Ejecutivo y las fuerzas políticas del Atlántico.

La versión del acuerdo sostiene que tendría el respaldo de sectores cercanos al presidente, incluidos Defensores de la Patria, y que la Casa Char podría sumarse a esa candidatura. Sin embargo, hasta ahora no se ha presentado públicamente un documento de coalición ni un anuncio conjunto que confirme esa fórmula.

Ana María Aljure, la ficha que ya tiene el respaldo de Fuad Char

El nombre de Ana María Aljure tiene un dato concreto a su favor: Fuad Char confirmó públicamente su respaldo a una eventual aspiración de la exgerente de Ciudad a la Alcaldía de Barranquilla.

El pronunciamiento se produjo el 15 de octubre, cuando el dirigente fue consultado por medios de comunicación durante el Caribe Biz Forum 2026. Su respuesta fue directa: “Completamente. Firme, firma con ella”, en referencia al apoyo a Aljure.

Aljure dejó la Gerencia de Ciudad de la administración distrital en octubre, en medio de las versiones sobre su posible candidatura. Durante su paso por el cargo estuvo vinculada a la coordinación de proyectos y asuntos estratégicos de la Alcaldía.

Ese respaldo público permite afirmar que su nombre cuenta con el apoyo de Fuad Char. Lo que todavía no está confirmado es que exista un acuerdo formal con el Gobierno nacional que condicione ese respaldo a la candidatura de Díaz Tarud para la Gobernación.

La diferencia es importante: una cosa es que la Casa Char tenga una aspirante para Barranquilla y otra que ese apoyo forme parte de una negociación para distribuir candidaturas con otros sectores políticos.

¿Qué papel jugarían Cambio Radical, Salvación Nacional y Defensores de la Patria?

La versión divulgada sobre el posible pacto menciona a sectores de Cambio Radical, Salvación Nacional y Defensores de la Patria. La eventual convergencia reuniría fuerzas con trayectorias y estructuras diferentes, alrededor de dos cargos de alta relevancia política en el departamento.

El interrogante es cómo se definirían las reglas de esa alianza: quién tendría la última palabra sobre los avales, qué compromisos asumiría cada grupo y cómo se resolverían las diferencias entre dirigentes que también podrían tener aspiraciones propias.

En el caso de la Gobernación, Díaz Tarud tendría que construir apoyos más allá de Barranquilla y buscar interlocución con dirigentes y estructuras municipales. La competencia departamental exige una articulación territorial que no se resuelve únicamente con el respaldo de un sector político de la capital.

Para la Alcaldía, Aljure tendría que convertir el apoyo anunciado en una candidatura con propuestas, estructura electoral y capacidad de diálogo con distintos sectores ciudadanos. El respaldo político es un factor relevante, pero no sustituye el proceso de conformación de una campaña ni las decisiones que deban adoptarse frente a avales y coaliciones.

Por ahora, no hay información pública suficiente para establecer cuáles serían las condiciones concretas de la supuesta negociación.

José Antonio Luque, otro nombre en la ecuación

La eventual salida de Díaz Tarud del Ministerio de Defensa también abrió interrogantes sobre quién ocuparía el viceministerio. En las versiones conocidas aparece José Antonio Luque Gerosa, actual secretario del Interior de la Gobernación del Atlántico.

El nombre de Luque fue mencionado por medios regionales como posible reemplazo, pero no se ha confirmado oficialmente su designación.

Luque ha ocupado responsabilidades en la administración departamental y participa en asuntos relacionados con la seguridad y la coordinación institucional. Un eventual traslado al Gobierno nacional representaría un cambio importante en su trayectoria reciente, aunque por ahora debe tratarse como una posibilidad y no como una decisión tomada.

También queda por establecer si un eventual nombramiento tendría relación directa con la negociación electoral que se atribuye a la Casa Char y al presidente, o si respondería a una decisión administrativa del Ministerio de Defensa.

Pedro Lemus y los demás aspirantes: el tablero sigue abierto

Uno de los efectos que podría tener la consolidación de una candidatura de Díaz Tarud es la reorganización de las aspiraciones que ya se venían mencionando para la Gobernación del Atlántico. Entre los nombres que han circulado está Pedro Lemus, secretario general de la Gobernación, aunque la versión sobre un eventual desplazamiento de su aspiración no ha sido confirmada mediante un pronunciamiento suyo.

El panorama departamental también incluye a otros dirigentes cuyos nombres han aparecido en las conversaciones políticas sobre 2027. Por eso, cualquier alianza que se concrete deberá medirse frente a las aspiraciones existentes, los avales partidistas y las decisiones que tomen las colectividades.

La contienda todavía está en una etapa preliminar. Los acuerdos políticos pueden cambiar, las candidaturas pueden modificarse y los apoyos anunciados no garantizan que una persona termine inscrita para competir.

La pregunta de fondo: ¿alianza electoral o coincidencia de respaldos?

La posible convergencia entre la Casa Char y el Gobierno de De La Espriella plantea una discusión que va más allá de los nombres. Si se concreta una coalición para disputar la Alcaldía y la Gobernación, será importante conocer sus compromisos, los mecanismos para escoger candidatos y las propuestas que presentarían a los electores.

También será relevante saber si las colectividades mencionadas respaldarán formalmente las dos candidaturas o si la negociación se mantiene, por ahora, en conversaciones entre dirigentes.

En este momento, hay tres hechos diferenciables: Díaz Tarud renunció al viceministerio; Fuad Char expresó su respaldo a Aljure para la Alcaldía; y medios de comunicación han reportado la posibilidad de que José Antonio Luque sea considerado para ocupar la vacante en Defensa.

El supuesto acuerdo que conectaría todos esos movimientos sigue sin confirmación oficial. Hasta que los involucrados se pronuncien de manera conjunta o se conozcan decisiones formales de los partidos, la posibilidad de una estrategia electoral compartida debe mantenerse como una versión en desarrollo.

Las elecciones de 2027 comienzan a perfilar sus protagonistas, pero todavía falta saber qué alianzas sobrevivirán a las negociaciones y cuáles se traducirán en candidaturas concretas.

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