El costo de la energía eléctrica volverá a subir para los usuarios atendidos por Air-e en Atlántico, Magdalena y La Guajira. El kilovatio hora pasará de $873 a $936 para el consumo que se facturará en noviembre, un incremento de $63 que representa aproximadamente un 7,2 % en un solo mes.
El aumento vuelve a encender las alarmas entre los hogares y sectores productivos de la región Caribe, donde el costo del servicio eléctrico se mantiene como una de las principales preocupaciones económicas. La variación impactará las facturas de cerca de 1,3 millones de usuarios, aunque el efecto final dependerá del consumo de cada hogar y de los demás conceptos incluidos en el recibo.
Para dimensionar el incremento, un usuario que consuma 100 kilovatios hora en el mes pagaría $6.300 adicionales por ese consumo, si se comparan únicamente los dos valores anunciados y se mantienen iguales las demás condiciones de facturación. En un hogar que consuma 200 kilovatios hora, la diferencia sería de $12.600.
La preocupación no se limita al nuevo precio. Los usuarios también cuestionan las medidas regulatorias que pueden generar cobros adicionales cuando aumenta el consumo, en medio de las altas temperaturas y de las necesidades de refrigeración en buena parte de la región.
Usuarios piden revisar los componentes de la tarifa
Norman Alarcón, vocero de la Liga Nacional de Usuarios de Servicios Públicos, calificó el incremento como grave y cuestionó que se produzca cuando los consumidores esperan una reducción de los costos de la energía.
“Para la Liga Nacional de Usuarios es gravísimo el aumento de la tarifa eléctrica en 7 % en un solo mes, por encima de la inflación de todo un año”, manifestó.
Alarcón relacionó la discusión con las decisiones judiciales sobre el régimen tarifario especial aplicado en la región Caribe. Según explicó, existe un pronunciamiento del Consejo de Estado que respaldó medidas cautelares adoptadas por el Tribunal Administrativo del Atlántico, en el marco de la controversia sobre componentes que inciden en el costo del servicio.
El dirigente de los usuarios señaló particularmente la sobretasa asociada a la comercialización, cuyo valor, según sus cálculos, supera los $50 por kilovatio hora. Por esa razón, pidió al Gobierno nacional avanzar en el cumplimiento de las disposiciones judiciales que, de acuerdo con su interpretación, permitirían aliviar la carga económica de los consumidores.
La aplicación concreta de esas decisiones y su efecto sobre el recibo requieren distinguir entre los componentes tarifarios cuestionados, las medidas judiciales vigentes y los demás factores que determinan el precio final de la energía.
El kilovatio vuelve a acercarse a los $1.000
Alarcón recordó que en marzo y abril de 2024 el precio llegó a $1.211 por kilovatio hora, una cifra que calificó como uno de los valores más altos registrados en el país. Con el nuevo ajuste, advirtió sobre el riesgo de que la tarifa vuelva a acercarse a los $1.000.
Uno de los factores que mencionó para explicar el comportamiento del precio es el encarecimiento de la energía negociada en bolsa. Según el vocero, Air-e tiene una exposición superior al 50 % a ese mercado, por lo que las variaciones en los precios de compra pueden repercutir en los costos que enfrenta la empresa.
Sin embargo, para establecer cuánto del incremento de noviembre corresponde a la bolsa de energía y cuánto obedece a otros componentes, sería necesario conocer el detalle de la estructura tarifaria aplicada por la compañía para ese periodo.
También preocupa el recaudo de Air-e
El aumento llega en un momento complejo para la empresa y sus usuarios. Alarcón afirmó que el recaudo de Air-e se ubica alrededor del 73 % y advirtió que las tarifas elevadas pueden agravar las dificultades de pago de los hogares.
La relación entre el precio del servicio y el recaudo representa un desafío para la sostenibilidad financiera de la operación eléctrica. Cuando las facturas aumentan, algunos usuarios pueden tener mayores dificultades para mantenerse al día; al mismo tiempo, los problemas de recaudo presionan las finanzas de la compañía.
Por ahora, el dato confirmado en el reporte es el paso de $873 a $936 por kilovatio hora para el consumo que se facturará en noviembre. La discusión de fondo continúa abierta: cuánto puede reducirse el costo de la energía en la Costa Caribe, qué efecto tendrán las decisiones judiciales sobre los componentes cuestionados y qué medidas pueden evitar que los incrementos sigan golpeando el presupuesto familiar.
Para los usuarios, el cambio se traducirá en una factura más costosa si mantienen el mismo consumo y las demás condiciones permanecen iguales. La atención estará puesta en la evolución de las tarifas durante los próximos meses y en las respuestas que entreguen las autoridades y la empresa frente a las reclamaciones de la región.







