El ingeniero, exsenador, exministro, exalcalde de Pasto y uno de los principales protagonistas del proceso de paz con el M-19 falleció este domingo 1 de noviembre de 2026, a los 78 años. Su familia confirmó que murió a las 2:42 de la tarde y anunció que realizará su despedida en la intimidad.
Colombia perdió a una de las figuras políticas más reconocidas de las últimas décadas. Antonio Navarro Wolff falleció este domingo 1 de noviembre, según confirmó su familia mediante un comunicado en el que informó la hora de su muerte y agradeció los mensajes de solidaridad recibidos.
El dirigente nariñense murió a las 2:42 de la tarde. Sus familiares expresaron su agradecimiento a quienes los han acompañado durante este momento y anunciaron que la despedida se realizará en privado.
«A nuestro querido Antonio, el Hombre de la Paz, lo llevaremos siempre en lo profundo de nuestros corazones», manifestaron sus familiares.
También solicitaron respeto por su duelo y señalaron que este lunes darían a conocer los detalles de su último recorrido y de las honras fúnebres.
Hasta el momento, el comunicado familiar no ha precisado públicamente las causas de su fallecimiento.
Su muerte cierra una trayectoria política que atravesó algunos de los episodios más complejos de la historia contemporánea de Colombia: la lucha armada del M-19, la negociación de paz, la reincorporación a la vida civil, la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y varias décadas de participación en cargos de elección popular y responsabilidades de gobierno.
De ingeniero sanitario a comandante del M-19

Antonio José Navarro Wolff nació el 9 de julio de 1948 en Pasto, Nariño. Tenía 78 años al momento de su fallecimiento.
Su formación profesional fue en ingeniería sanitaria. Se graduó en 1972 de la Universidad del Valle, institución donde también ejerció como profesor. Posteriormente realizó estudios de especialización en Ingeniería del Medio Ambiente en Loughborough University, en Inglaterra.
Durante sus primeros años profesionales estuvo vinculado a actividades académicas y de investigación. Sin embargo, en 1974 tomó una decisión que cambiaría completamente su vida: ingresó al Movimiento 19 de Abril, conocido como M-19, una organización guerrillera que surgió en Colombia después de las elecciones presidenciales de 1970.
Dentro de esa organización llegó a ocupar una de las posiciones de mayor responsabilidad. Fue segundo comandante y compartió la dirección política y militar con dirigentes como Carlos Pizarro Leongómez.
Su militancia estuvo vinculada a uno de los periodos más violentos de la historia colombiana. El M-19 protagonizó acciones armadas, secuestros y hechos de enorme gravedad, entre ellos la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985. Navarro integraba el mando central de la organización en ese periodo, de acuerdo con el informe de la Comisión de la Verdad sobre esos acontecimientos.
El atentado que le hizo perder una pierna
Uno de los episodios más dramáticos de su vida ocurrió el 23 de mayo de 1985, cuando fue víctima de un atentado con una granada en una cafetería de Cali.
El ataque le ocasionó heridas de extrema gravedad. Como consecuencia, sufrió la amputación de su pierna izquierda y lesiones que afectaron su rostro y su laringe, dejándole secuelas permanentes en el habla.
Después del atentado recibió atención médica en el exterior, particularmente en México y Cuba.
Pese a las consecuencias físicas, continuó participando en las discusiones internas del M-19 y en los acercamientos que buscaban una salida negociada al conflicto armado.
El atentado también quedó como uno de los episodios que marcaron su vida personal y su posterior exposición pública.
Los primeros intentos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur
Durante el gobierno del presidente Belisario Betancur (1982-1986), Navarro participó en las negociaciones que buscaban poner fin al enfrentamiento entre el Estado y el M-19.
Junto con Carlos Pizarro y otros integrantes de la organización, intervino en los acercamientos que dieron lugar a acuerdos de cese al fuego y conversaciones políticas.
En 1984 se firmaron acuerdos en Corinto, Cauca, y otros puntos del país. Sin embargo, el proceso se deterioró rápidamente, en medio de enfrentamientos, incumplimientos y nuevas acciones armadas.
La negociación terminó fracasando y el país volvió a experimentar una escalada de violencia.
Navarro permaneció dentro de la estructura de mando del M-19 y posteriormente participó en los nuevos acercamientos que se desarrollarían durante la administración de Virgilio Barco.
La dejación de armas y el acuerdo de paz de 1990
Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria comenzó cuando el M-19 decidió avanzar hacia la desmovilización y la participación política legal.
Durante el gobierno de Virgilio Barco se desarrollaron las negociaciones que culminaron el 9 de marzo de 1990 con la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno nacional y el M-19.
Antonio Navarro Wolff fue uno de los principales negociadores de ese proceso, junto con Carlos Pizarro Leongómez.
El acuerdo contempló la dejación de armas y la reincorporación de los integrantes de la organización a la vida civil y política.
La desmovilización abrió el camino para la creación de la Alianza Democrática M-19, movimiento que comenzó a participar en las elecciones y en los escenarios institucionales.
Sin embargo, el proceso sufrió un golpe devastador apenas unas semanas después.
El 26 de abril de 1990, Carlos Pizarro Leongómez fue asesinado cuando viajaba en un avión de Avianca entre Bogotá y Barranquilla, en plena campaña presidencial.
Pizarro era el principal candidato de la Alianza Democrática M-19 y uno de los rostros más visibles del proceso de reincorporación.
Tras su asesinato, Navarro asumió la candidatura presidencial y pronunció un mensaje que quedó registrado en la historia política colombiana:
«Vamos a enterrar a Carlos en paz».
Con esas palabras expresó su decisión de mantener el compromiso de desmovilización, pese al asesinato de quien había sido su compañero de lucha y principal dirigente.
En las elecciones presidenciales del 27 de mayo de 1990 obtuvo cerca del 12,7 % de los votos y ocupó el tercer lugar, detrás de César Gaviria y Álvaro Gómez Hurtado. El resultado convirtió a la Alianza Democrática M-19 en una fuerza política con importante representación nacional.
Ministro de Salud y protagonista de la Constitución de 1991
Después de la firma de la paz, Navarro inició su participación en el Gobierno nacional.
Durante la administración de César Gaviria Trujillo fue nombrado ministro de Salud, cargo que ejerció entre 1990 y 1991.
Su llegada al gabinete representó la incorporación de un antiguo comandante guerrillero a la institucionalidad del Estado, después de la negociación que permitió la desmovilización del M-19.
Pero su papel más recordado en esa etapa fue su participación en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.
La Alianza Democrática M-19 obtuvo una importante representación en las elecciones para la Constituyente y Navarro encabezó su participación en el proceso de elaboración de una nueva Carta Política.
El dirigente compartió la presidencia de la Asamblea con dos figuras de corrientes políticas diferentes:
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Álvaro Gómez Hurtado, representante del Movimiento de Salvación Nacional.
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Horacio Serpa Uribe, representante del Partido Liberal.
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Antonio Navarro Wolff, representante de la Alianza Democrática M-19.
Los tres integraron el triunvirato que dirigió las deliberaciones de la Asamblea Nacional Constituyente.
El trabajo de esa corporación culminó el 4 de julio de 1991 con la promulgación de la Constitución Política que continúa vigente en Colombia.
La nueva Carta introdujo cambios en la organización del Estado, amplió los mecanismos de participación ciudadana, estableció nuevas garantías de derechos y creó instituciones como la Fiscalía General de la Nación, la Corte Constitucional y la Defensoría del Pueblo.
Navarro fue uno de los principales articuladores de los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas que participaron en ese proceso.
Su segunda candidatura presidencial en 1994
Después de su participación en la Constituyente, Navarro decidió continuar en la política electoral.
En 1994 volvió a aspirar a la Presidencia de la República con el movimiento Compromiso Colombia, acompañado en la fórmula vicepresidencial por el dirigente indígena Jesús Piñacué.
Sin embargo, los resultados fueron muy diferentes a los obtenidos cuatro años antes.
En esa elección consiguió alrededor del 3,8 % de los votos, quedando lejos de los candidatos que disputaron la Presidencia.
Pese al resultado, continuó vinculado a la actividad política y comenzó a concentrar sus esfuerzos en la administración pública y el trabajo territorial.
Alcalde de Pasto: su regreso a la administración pública regional
En 1995 llegó a la Alcaldía de Pasto, su ciudad natal, para el periodo 1995-1997.
Su administración estuvo asociada con propuestas de participación ciudadana, gestión pública y modernización administrativa.
Durante su paso por la Alcaldía recibió reconocimientos por su gestión. En 1998 fue distinguido como uno de los mejores alcaldes del país, reconocimiento que se atribuyó a su desempeño administrativo, capacidad de ejecución y participación comunitaria.
Ese reconocimiento le permitió ampliar su proyección política y regresar al escenario nacional con nuevas aspiraciones electorales.
Su llegada al Congreso: representante y senador
En 1998 fue elegido representante a la Cámara por Bogotá, avalado por el movimiento Vía Alterna.
Obtuvo una de las votaciones más altas de esa circunscripción y permaneció en la Cámara de Representantes hasta 2002.
Posteriormente llegó al Senado de la República para el periodo 2002-2006, donde continuó su actividad legislativa.
En esos años participó en la construcción de nuevas expresiones políticas de izquierda y en procesos de unidad de sectores alternativos.
Fue uno de los dirigentes que participaron en la creación del Polo Democrático Independiente, organización que posteriormente dio paso al Polo Democrático Alternativo.
También estuvo vinculado a la candidatura presidencial de ese sector en 2006, cuando la izquierda colombiana tuvo una participación destacada en la contienda nacional.
Años después regresó al Senado para el periodo 2014-2018, esta vez con el aval de la Alianza Verde.
Su trayectoria parlamentaria estuvo marcada por debates relacionados con la Constitución de 1991, la participación política, la descentralización y las reformas institucionales.
Gobernador de Nariño: cuatro años al frente del departamento
Otro de los capítulos importantes de su carrera fue su elección como gobernador de Nariño para el periodo 2008-2011.
Navarro regresó al departamento donde nació para dirigir la administración departamental durante cuatro años.
Su gobierno estuvo relacionado con programas de participación ciudadana, gestión territorial y desarrollo regional.
Durante ese periodo mantuvo una relación institucional con el Gobierno nacional y participó en discusiones sobre seguridad, inversión pública y las necesidades de los municipios nariñenses.
Su experiencia como alcalde de Pasto y su trayectoria nacional le permitieron regresar a la administración territorial desde una posición de mayor alcance.
En 2012 también se desempeñó como secretario de Gobierno de Bogotá durante la administración del entonces alcalde Gustavo Petro, cargo al que llegó después de su experiencia como gobernador.
Su relación con Gustavo Petro y la Alianza Verde
La historia política de Navarro también estuvo vinculada a las transformaciones de la izquierda colombiana y al surgimiento de nuevas organizaciones alternativas.
Compartió espacios políticos con dirigentes como Gustavo Petro, con quien coincidió en diferentes etapas de la actividad parlamentaria y en sectores de la oposición.
Posteriormente hizo parte de la Alianza Verde, colectividad en la que mantuvo una participación activa durante más de una década.
Su trayectoria estuvo marcada por posiciones propias dentro de ese sector político. Participó en debates sobre reformas institucionales, mecanismos de participación y decisiones de los gobiernos de turno.
En sus últimos años continuó vinculado a la discusión pública y a la actividad partidista.
Una vida atravesada por la guerra, la paz y la política
La trayectoria de Antonio Navarro Wolff estuvo marcada por etapas muy diferentes de la historia colombiana.
Primero fue integrante de una organización guerrillera que protagonizó acciones armadas y hechos violentos. Después participó en las negociaciones que permitieron su desmovilización y asumió responsabilidades en la construcción de una nueva institucionalidad.
Su vida política también estuvo atravesada por la violencia contra quienes participaron en los procesos de paz. Sobrevivió a un atentado que le dejó secuelas físicas permanentes y continuó en la actividad pública después del asesinato de Carlos Pizarro.
Su papel en la Asamblea Constituyente de 1991 lo convirtió en una de las figuras asociadas a la construcción de la actual Constitución colombiana.
La transición del M-19 a la política legal fue uno de los procesos que marcaron su trayectoria y también una de las experiencias que lo mantuvieron como protagonista de los debates nacionales durante décadas.
Así confirmó su familia la muerte de Antonio Navarro Wolff
La noticia de su fallecimiento se conoció durante la tarde del domingo 1 de noviembre de 2026, cuando sus familiares difundieron un comunicado dirigido a sus amigos y al país.
En el documento confirmaron que el exconstituyente murió a las 2:42 de la tarde y expresaron su dolor por la pérdida.
La familia también informó que inicialmente organizaría su despedida en la intimidad y que entregaría posteriormente información sobre el último recorrido del dirigente.
El comunicado expresó:
«Con profundo recogimiento y dolor, le informamos a sus amigos, amigas y a todas y todos los colombianos que nuestro amado ANTONIO NAVARRO WOLFF falleció a las 2:42 de la tarde de hoy, 1ro de noviembre».
Sus familiares agregaron:
«Queremos disponer la despedida de ANTONIO en la intimidad de nuestra familia».
En el mismo mensaje agradecieron las expresiones de solidaridad y solicitaron a los medios de comunicación respeto por el duelo.
La frase final fue una referencia al camino político que marcó buena parte de su vida:
«A nuestro querido ANTONIO, el Hombre de la Paz, lo llevaremos siempre en lo profundo de nuestros corazones».
Hasta la información divulgada por sus familiares, no se habían precisado públicamente las causas de su muerte.
El legado político que deja Antonio Navarro Wolff
Con su fallecimiento desaparece una de las figuras que participaron directamente en tres momentos decisivos de la historia política reciente de Colombia: la confrontación armada del M-19, su desmovilización y la construcción de la Constitución de 1991.
Su recorrido incluyó responsabilidades en el Gobierno nacional, el Congreso, alcaldías y gobernaciones. También fue protagonista de dos campañas presidenciales y de la transformación de una organización guerrillera en un movimiento político legal.
Su historia estuvo marcada por contradicciones, violencia, negociaciones, decisiones políticas y responsabilidades institucionales.
A los 78 años, Antonio Navarro Wolff deja una trayectoria que seguirá siendo objeto de análisis en la historia política colombiana, particularmente por su participación en el proceso que llevó al M-19 a abandonar las armas y por su papel en la Asamblea Nacional Constituyente.
Colombia despide al hombre que pasó de la comandancia guerrillera a presidir, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa, la Asamblea que redactó la Constitución de 1991.
Paz en su tumba.









