Israel y Reino Unido llegaron a un acuerdo para reducir las funciones del histórico Consulado General británico en Jerusalén, en medio de las crecientes tensiones entre ambos gobiernos por las políticas israelíes en Cisjordania.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, confirmó este jueves que el consulado dejará de operar como tal y que solo siete diplomáticos británicos permanecerán en el lugar, con funciones limitadas y sin actividades consulares.
El acuerdo se produjo después de que Israel ordenara el cierre de la sede en respuesta a las medidas adoptadas por Londres contra productos procedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, considerados ilegales por gran parte de la comunidad internacional.

La sede diplomática, ubicada en Jerusalén Este, tenía una historia de casi 200 años y era considerada uno de los consulados históricos de la ciudad. Este jueves fue retirada de su fachada la placa que lo identificaba como Consulado General británico.
Saar señaló que Israel también tomó otras medidas contra el Reino Unido, en respuesta a lo que calificó como acciones «contra Israel», entre ellas el reconocimiento británico del Estado palestino en 2025, el respaldo a la UNRWA y las sanciones impuestas a ministros israelíes.
Reino Unido rechaza el cierre

Londres, sin embargo, sostiene una posición diferente.
El ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, afirmó que el Reino Unido no reconoce el derecho legal de Israel a cerrar el consulado, cuya presencia en Jerusalén se remonta a casi dos siglos.
Según el Gobierno británico, el edificio no será cerrado. A partir de ahora funcionará bajo el nombre de UK Mission, Jerusalem, y continuará prestando servicios esenciales y trabajando con la población palestina.
Miliband reiteró además la posición histórica británica de considerar Jerusalén Este como territorio ocupado y aseguró que Londres retiró temporalmente parte de su personal y a sus familias por razones de seguridad.
El Reino Unido también anunció que, por ahora, no adoptará medidas recíprocas contra Israel mientras continúen las conversaciones entre ambos gobiernos.
La disputa refleja el creciente deterioro de las relaciones entre dos países aliados y tiene como trasfondo las diferencias sobre los asentamientos israelíes en Cisjordania, el conflicto palestino-israelí y el futuro de Jerusalén.

