El malestar crece en el Atlántico. Alcaldes, líderes sociales y sectores ciudadanos coinciden en una crítica que cada vez suena más fuerte en el departamento: la sensación de un “gobernador ausente” frente a los problemas más urgentes del territorio.
Las miradas apuntan directamente a la administración de Eduardo Verano de la Rosa, cuestionada por su manejo de la seguridad, la ejecución de obras clave, el enfoque de su estrategia de comunicaciones y recientes polémicas contractuales que hoy generan ruido político.
Alcaldes solos y una Gobernación distante
Mandatarios municipales han comenzado a expresar, de manera reservada y en algunos casos pública, su inconformidad por la falta de acompañamiento del gobierno departamental.
El reclamo es claro: aseguran sentirse sin respaldo técnico ni estratégico en temas clave como seguridad, inversión social y gestión de proyectos.
A esto se suma la crítica al área de comunicaciones de la Gobernación, señalada por mantener un enfoque “tímido” y desconectado de la realidad territorial. Según voces locales, la narrativa oficial estaría centrada en promoción turística, dejando en segundo plano problemáticas urgentes como violencia, pobreza y crisis económica en varios municipios.
Violencia en aumento: el sicariato no da tregua
Uno de los puntos más sensibles es la seguridad. En Barranquilla y su área metropolitana, el sicariato sigue en ascenso, impulsado por disputas entre estructuras criminales.
Autoridades y analistas coinciden en que organizaciones como Los Costeños y Los Pepes se enfrentan por el control de economías ilegales como el microtráfico y la extorsión, generando una ola de homicidios selectivos.
La situación mantiene en alerta a la ciudadanía, mientras crece el debate sobre la efectividad de los llamados “diálogos de paz urbana”, que hasta ahora no logran frenar la violencia.
Obras clave sin despegar
A menos de un año y medio de finalizar el actual mandato, aumenta la presión por la falta de resultados en proyectos estratégicos:
- La Gran Vía, fundamental para la conectividad del departamento
- El Teatro de Bellas Artes, una obra emblemática para la cultura
- El rezago en inversión en municipios como Soledad
Líderes comunitarios denuncian retrasos prolongados e incumplimientos que generan frustración en la ciudadanía.
“Gobernar no es prometer, es cumplir”, es la consigna que empieza a ganar fuerza en medio del creciente control político.
Crisis en el Muelle 1888: comercio en caída
Otro foco de preocupación es la situación del Muelle 1888 en Barranquilla, donde comerciantes reportan una caída sostenida en ventas.
De los 15 establecimientos que operan en el lugar, al menos seis estarían al borde del cierre, según versiones de conocedores del sector. Las críticas apuntan a fallas en el modelo de funcionamiento del espacio y a la falta de acciones oportunas por parte de las autoridades para mitigar la crisis, incluso en temporadas altas como el Carnaval.
Contratos bajo la lupa: la polémica del SECOP II
Uno de los temas más delicados gira en torno a seis contratos de bienestar social publicados el 9 de febrero de 2026 en el sistema SECOP II (procesos RE-0039 a RE-0044), por un valor cercano a los $6.000 millones.
La controversia radica en que los documentos fueron subidos al sistema después de que había vencido el plazo para presentar observaciones, lo que, según críticos, limitaría la participación ciudadana y la transparencia del proceso.
Los contratos estaban dirigidos a poblaciones vulnerables:
- Niños, niñas y adolescentes
- Adultos mayores
- Personas con discapacidad
- Hogares en pobreza
Expertos en contratación advierten que este tipo de prácticas podrían ir en contravía de principios como la transparencia, la selección objetiva y la igualdad.
Hasta el momento, no hay un pronunciamiento de fondo que despeje las dudas sobre estos procesos.
Un patrón que genera inquietud
Las críticas también recuerdan antecedentes de cuestionamientos en administraciones anteriores del mismo mandatario, lo que alimenta la percepción de un modelo de gestión bajo constante controversia.
A esto se suma el reciente caso en el que la Fiscalía General de la Nación imputó a exfuncionarios de la Gobernación por irregularidades contractuales, lo que incrementa la presión sobre la actual administración.
Gestión en entredicho
Sectores ciudadanos y analistas coinciden en que los problemas del Atlántico no responden a falta de recursos, sino a debilidades en la ejecución y la gestión administrativa.
La combinación de inseguridad, obras inconclusas, crisis económica en sectores comerciales y cuestionamientos contractuales ha deteriorado la percepción sobre el gobierno departamental.
La pregunta que queda en el aire
Con un panorama cada vez más complejo, la ciudadanía se pregunta:
¿Dónde está el liderazgo del gobernador frente a los problemas estructurales del Atlántico?
El tiempo corre y la presión aumenta. Mientras tanto, alcaldes, comerciantes y comunidades siguen esperando respuestas concretas en un departamento que hoy exige más gestión y menos discurso.

