Mientras en países como Colombia, México o Guatemala la Semana Santa es una de las celebraciones más importantes del año —marcada por procesiones, rituales y tradiciones religiosas— hay un país en Suramérica que tomó un camino completamente distinto: Uruguay.
Allí, esta fecha no solo dejó de tener carácter religioso, sino que fue transformada oficialmente en una semana con un enfoque totalmente diferente.
De Semana Santa a “Semana de Turismo”
En Uruguay, la llamada Semana Santa no existe como tal en el calendario oficial. En su lugar, se conoce como “Semana de Turismo”, un periodo destinado al descanso, los viajes internos y las actividades recreativas.
Durante estos días, miles de uruguayos se movilizan dentro del país, generando una alta dinámica en sectores como el transporte, la hotelería y la gastronomía.
Ciudades como Montevideo, Paysandú y Colonia del Sacramento se convierten en epicentros de eventos culturales, ferias y espectáculos.
El origen: un Estado laico desde sus bases
Para entender esta decisión hay que remontarse al proceso de construcción institucional de Uruguay.
Desde finales del siglo XIX, el país inició una serie de reformas orientadas a separar la Iglesia del Estado. Entre las medidas más importantes estuvieron:
- La secularización de los cementerios
- La creación del registro civil independiente
- La eliminación de la enseñanza religiosa en escuelas públicas
Este modelo se consolidó a inicios del siglo XX bajo el liderazgo del expresidente José Batlle y Ordóñez, figura clave en la modernización del país.
Batlle impulsó un Estado basado en principios laicos, donde las instituciones públicas no estuvieran ligadas a ninguna religión.
La ley que cambió todo
El punto de quiebre llegó en 1919, con la promulgación de una ley que reorganizó los feriados nacionales y eliminó las referencias religiosas del calendario oficial.
A partir de ese momento:
- La Semana Santa pasó a llamarse Semana de Turismo
- La Navidad se convirtió en Día de la Familia
- El Día de Reyes pasó a ser el Día de los Niños
Esta transformación no fue solo simbólica: representó una decisión política de fondo para consolidar la identidad laica del Estado uruguayo.
¿Cómo se vive hoy esta semana?
A diferencia de otros países latinoamericanos, en Uruguay no hay procesiones ni eventos religiosos masivos organizados por el Estado durante estos días.
En cambio, la semana se vive con un enfoque cultural, turístico y recreativo:
- Semana Criolla en Montevideo: eventos ecuestres y tradiciones rurales
- Semana de la Cerveza en Paysandú: conciertos y festivales masivos
- Vuelta Ciclista del Uruguay: competencia deportiva histórica que recorre el país
Estas actividades atraen tanto a locales como a visitantes, convirtiendo la semana en un motor económico clave.
Un contraste con el resto de América Latina
La decisión de Uruguay resalta aún más cuando se compara con el resto de la región:
- En Colombia, ciudades como Popayán o Mompox viven intensamente las procesiones
- En Guatemala, Antigua es famosa por sus alfombras y desfiles religiosos
- En México, Iztapalapa recrea la Pasión de Cristo con miles de asistentes
En contraste, Uruguay mantiene un calendario completamente secular, siendo el único país de Latinoamérica que no reconoce oficialmente la Semana Santa como festividad religiosa.
¿Significa esto que no hay religión?
No exactamente. Aunque el Estado es laico, la libertad de culto está garantizada, por lo que quienes desean conmemorar la Semana Santa pueden hacerlo de manera privada o en espacios religiosos.
Sin embargo, a nivel oficial, el país optó por desligar completamente estas fechas de cualquier significado espiritual.
Una identidad única
La “Semana de Turismo” no es solo un cambio de nombre, sino el reflejo de una decisión histórica que marcó la identidad de Uruguay.
Más de un siglo después, el país sigue siendo un caso único en América Latina: un lugar donde una de las fechas más religiosas del continente se transformó en una oportunidad para viajar, descansar y celebrar la cultura sin vínculos con la fe.

