Extorsión cobra otra vida: asesinan a joven mesero de 17 años en Soledad

La violencia ligada a las extorsiones sigue dejando víctimas en el Atlántico. Esta vez, el crimen de un joven trabajador ha generado indignación y temor en el municipio de Soledad.

Se trata de Sebastián Andrés Guzmán Ayala, de 17 años, quien fue asesinado a bala mientras trabajaba como mesero en un negocio de comidas rápidas del barrio Villa Estadio.

Ataque directo y sin advertencia

El hecho ocurrió hacia las 10:40 de la noche, cuando el joven atendía mesas en el establecimiento conocido como “Choriloco”.

De acuerdo con testigos, dos hombres a bordo de una motocicleta llegaron al lugar y, sin mediar palabra, el parrillero descendió y le disparó directamente en el tórax.

Tras el ataque, los sicarios huyeron del sitio mientras vecinos y clientes intentaban auxiliar al menor.

Sebastián fue trasladado de urgencia a la clínica Agrupa Salud, pero ingresó sin signos vitales, según confirmaron médicos del centro asistencial.

Amenazas previas: la pista de la extorsión

Las primeras hipótesis apuntan a un caso de extorsión. Fuentes policiales indicaron que el negocio donde trabajaba el joven había recibido, el pasado 22 de marzo, un panfleto intimidatorio atribuido al grupo delincuencial ‘Los Costeños’.

Esta estructura criminal mantiene presencia en Barranquilla y su área metropolitana, donde ha sido señalada de presionar a comerciantes mediante amenazas y cobros ilegales.

Un joven que luchaba por salir adelante

El crimen ha generado aún más conmoción al conocerse la historia de la víctima.

Sebastián no solo trabajaba como mesero, sino que también había iniciado estudios en Derecho y Criminalística, utilizando sus ingresos para costear transporte y alimentación.

Su asesinato ha sido interpretado por la comunidad como una muestra más de cómo la violencia golpea incluso a quienes buscan oportunidades de superación.

Investigación en curso

La Policía Metropolitana adelanta operativos para dar con los responsables de este homicidio, que vuelve a encender las alarmas por el avance de las extorsiones y el sicariato en el departamento.

Mientras tanto, familiares, amigos y vecinos lloran la muerte de un joven trabajador cuya vida fue truncada en medio de la creciente presión de estructuras criminales sobre el comercio local.

Un problema que no se detiene

Este caso se suma a una preocupante cadena de hechos violentos en el Atlántico, donde la extorsión se ha convertido en uno de los principales motores de homicidios.

La comunidad exige acciones urgentes para frenar esta ola de violencia que sigue cobrando vidas inocentes.

Economía y Finanzas

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