Un mayor, un subintendente y dos patrulleros fueron enviados a la cárcel mientras avanza el proceso judicial. La Fiscalía busca a un quinto uniformado que estaría relacionado con el caso.
Un juez de control de garantías ordenó enviar a prisión a cuatro integrantes de la Policía Nacional investigados por la muerte de Donovan Balanta Paz, de 34 años, quien habría sido víctima de golpes y descargas eléctricas durante un procedimiento policial en Soacha, Cundinamarca.
La decisión se conoció este lunes 26 de octubre, luego de que la Fiscalía presentara elementos materiales probatorios, testimonios y videos de cámaras de seguridad que hacen parte de la investigación por los hechos ocurridos el pasado 20 de septiembre.
Los uniformados cobijados con la medida de aseguramiento son el mayor Roque Correa Yánez, el subintendente Henar Santiago Tapiero Tique y los patrulleros Jonathan Alexander Giraldo Torres y Santiago Vargas Romero.
De acuerdo con la investigación, el procedimiento comenzó en el barrio Caracolí y posteriormente continuó en la estación de Policía de Cazucá, donde presuntamente se produjeron nuevas agresiones contra Balanta Paz.
Golpes y descargas eléctricas
Según la reconstrucción de los hechos presentada por la Fiscalía, los policías atendieron inicialmente una discusión entre vecinos. Durante el procedimiento, Balanta Paz habría lanzado un objeto contra los uniformados, quienes procedieron a inmovilizarlo y detenerlo.
Sin embargo, la investigación señala que el hombre habría recibido puños, patadas y varias descargas eléctricas con un dispositivo tipo táser, tanto en el lugar de la intervención como en las instalaciones policiales.
La Fiscalía también sostiene que, en la estación de Cazucá, la víctima habría permanecido esposada y semidesnuda mientras continuaban las agresiones.
El informe de necropsia de Medicina Legal relacionó la muerte con una arritmia cardíaca presuntamente provocada por las descargas eléctricas, además de las lesiones ocasionadas por los golpes.
Habría pedido ayuda antes de morir
Otro de los aspectos que examinan los investigadores es la presunta demora en la atención médica.
Según la Fiscalía, Balanta Paz manifestó dificultades para respirar y pidió asistencia, pero su traslado a un centro hospitalario no se habría gestionado oportunamente.
Una persona que permanecía detenida en el mismo lugar también habría advertido sobre la necesidad de auxiliarlo. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, transcurrieron aproximadamente 20 minutos antes de que fuera remitido a un hospital, adonde llegó sin respiración y con pulso débil. Horas después falleció.
¿Qué papel habría tenido cada policía?
La Fiscalía atribuye presuntas responsabilidades diferentes a los cuatro uniformados investigados.
El patrullero Jonathan Alexander Giraldo Torres habría aplicado varias descargas eléctricas a Balanta Paz y consignado en los registros oficiales que había recibido buen trato durante el procedimiento.
A Santiago Vargas Romero y Henar Santiago Tapiero Tique se les señala de presuntamente participar en las agresiones físicas mediante patadas y bofetadas.
Por su parte, el mayor Roque Correa Yánez habría permitido las agresiones en la estación policial y omitido ordenar el traslado inmediato de la víctima a un centro asistencial. También es investigado por la presunta inclusión de información falsa en las minutas oficiales.
Los cuatro uniformados fueron imputados por los delitos de tortura agravada y homicidio agravado. Correa Yánez y Giraldo Torres también fueron vinculados por falsedad ideológica en documento público.
Ninguno aceptó los cargos y todos se declararon inocentes. La medida de aseguramiento implica que permanecerán privados de la libertad mientras avanza el proceso, sin que ello constituya una condena.
Entretanto, la Fiscalía continúa las labores para ubicar a un quinto policía que estaría relacionado con los hechos.







