Armando Benedetti quiere ser alcalde de Barranquilla y ha declarado que “la ciudad es completamente petrista”, afirmando que tiene opciones reales de vencer a la familia Char. Pero la gran pregunta que se hacen muchos barranquilleros es: ¿qué ha hecho Benedetti por la ciudad… y cómo se compara con lo que ha hecho Alex Char?
Armando Benedetti y su vínculo con Barranquilla:
Aunque Benedetti nació en Barranquilla, su carrera política se ha desarrollado mayoritariamente en Bogotá, ocupando cargos como senador, presidente del Congreso y embajador en Venezuela. No se le reconoce una gestión directa, obras o inversión concreta en la ciudad. Su papel ha sido más de incidencia nacional que de impacto territorial.
Durante su paso por el Congreso, no se destacan iniciativas legislativas clave que hayan beneficiado directamente a Barranquilla o al Atlántico, ni inversiones o proyectos gestionados para la región. Su figura ha estado más asociada al entorno presidencial que al liderazgo barranquillero.
En pocas palabras, Barranquilla y los barranquilleros nada le deben a Aermando Benedetti y mucho menos esperarían algo de él en favor de la ciudad.
¿Y los Char? Obras tangibles y maquinaria sólida
Alex Char ha sido tres veces alcalde de Barranquilla (2008-2011, 2016-2019 y 2024-2027), con un alto nivel de popularidad. Su gestión dejó múltiples obras de infraestructura: el Malecón del Río, megacolegios, puestos de salud, vías nuevas, renovación del sistema de transporte público (Transmetro), entre otras.
A nivel político, los Char han construido una maquinaria influyente en todo el Atlántico, con presencia en alcaldías, gobernación, Congreso y entes descentralizados. Aunque su modelo ha sido duramente criticado por el clientelismo, también se les reconoce haber transformado la cara de la ciudad en las últimas dos décadas.
¿Cambio con discurso o con resultados?
Benedetti promete un “nuevo modelo” y señala las desigualdades que persisten, pero no muestra una hoja de vida ligada a Barranquilla. En cambio, Char —con aciertos y polémicas— ha ejecutado obras que hoy forman parte de la vida diaria de los barranquilleros.
La pregunta no es solo ideológica, sino práctica:
¿Quieren los barranquilleros a alguien que les hable de cambio desde Bogotá o a quien ya ha gobernado con obras visibles en la ciudad? La respuesta se definirá en las urnas… y no creo que pueda sorprender a nadie, lo que si es cierto, es que el descaro es grande y sus pretensiones, ni hablar.

