La violencia volvió a sacudir a Barranquilla durante la madrugada de este jueves, luego de que un ataque armado perpetrado en medio de un velorio dejara como saldo una persona muerta y otras tres heridas en el barrio Santuario, en el suroriente de la ciudad.
El hecho ocurrió en la calle 45B con carrera 8D, donde familiares, amigos y allegados se encontraban reunidos despidiendo a Luis Cañate Berrio, quien había fallecido el pasado 16 de junio tras permanecer dos días luchando por su vida luego de haber sido víctima de un atentado a bala ocurrido el 14 de junio en el barrio El Valle.
De acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, cuatro hombres armados que se movilizaban en dos motocicletas llegaron hasta el lugar y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra las personas que asistían a las exequias.
Durante la acción criminal resultaron heridas cuatro personas, quienes fueron trasladadas de urgencia al Camino La Murillo para recibir atención médica. Sin embargo, uno de los lesionados, identificado como Denilson Otero Lara, de 24 años, falleció poco después debido a la gravedad de las heridas sufridas.
Las otras tres víctimas permanecen bajo observación médica. Se trata de María Alejandra Berrio De La Rosa, de 24 años y estudiante de enfermería, quien recibió una herida en el antebrazo izquierdo con orificio de entrada y salida; Javier Eduardo De La Rosa Polo, de 23 años y operador logístico, quien fue impactado en una de sus piernas; y Santiago Andrés Pérez Guzmán, de 21 años, electricista, quien sufrió una herida por proyectil de arma de fuego en el cuello.
Según la información entregada por la Policía, Denilson Otero Lara presentaba una herida en el hemitórax izquierdo y registraba una anotación judicial por el delito de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.
Investigadores judiciales adelantaron las labores de inspección y recolección de evidencias en la zona para esclarecer lo ocurrido y determinar la identidad de los responsables del atentado.
Las primeras hipótesis manejadas por las autoridades apuntan a que el ataque estaría relacionado con conflictos o disputas que involucrarían a algunas de las personas presentes en el velorio, aunque esta versión continúa siendo materia de investigación.
El caso ha generado preocupación entre los habitantes del sector, quienes aseguran que el hecho evidencia la escalada de violencia que afecta a varios barrios de la capital del Atlántico y que incluso alcanza espacios familiares y ceremonias fúnebres, donde tradicionalmente se busca rendir homenaje a los fallecidos en medio del recogimiento y la tranquilidad.

