La Zona Bananera del Magdalena, una de las regiones agrícolas más productivas y rentables del país, continúa sumida en un atraso vial que ya supera un siglo. Y mientras miles de millones de dólares en fruta han salido hacia mercados internacionales durante más de 120 años, las vías por donde se mueve esa riqueza siguen siendo caminos estrechos, sin pavimentar y, en muchos sectores, prácticamente intransitables.
Habitantes, productores y trabajadores de la región —algunos que han recorrido estos caminos desde niños— relatan décadas de caídas, atolladas, puentes angostos, cunetas peligrosas, accidentes evitables y una absoluta ausencia del Estado. Una realidad que contrasta con la potencia económica del territorio.




“Es una vergüenza nacional”: llamados que el Gobierno sigue ignorando
Todos los trayectos al norte de la finca Manantial, pasando por Fundación, hasta los límites con Pueblo Viejo y Sitionuevo, deberían estar pavimentados con asfalto grueso de 25 a 30 centímetros, doble carril, zonas peatonales y puentes nuevos. No por capricho, sino porque son rutas por donde se mueve carga pesada de banano, palma, ganadería, fertilizantes, agroinsumos y maquinaria de gran tonelaje.
Sin embargo, pese al impacto económico y a ser una región estratégica para las exportaciones agroindustriales, ningún Gobierno Nacional ha ejecutado la infraestructura que demanda el territorio.
Los testimonios de productores revelan más de 70 años de tragedias repetidas:
- vehículos que caen a los vacíos en puentes angostos,
- camiones atrapados entre el barro,
- golpes, pinchazos, varadas y riesgos constantes,
- trayectos que deberían durar minutos y terminan en horas bajo la lluvia o el sol ardiente.
La gran pregunta al Gobierno Nacional: ¿por qué esta región sigue abandonada?
La Zona Bananera sostiene buena parte de la economía agrícola del Caribe y del país. Entonces, ¿qué explica la indiferencia del Estado?
- ¿Por qué una región que produce miles de millones en exportaciones sigue sin vías dignas?
- ¿Por qué no se prioriza una infraestructura que aumentaría la competitividad, reduciría pérdidas y mejoraría las condiciones de vida de miles de familias?
- ¿Dónde están los planes de inversión que el Gobierno ha prometido para las zonas rurales productivas?
Mientras se modernizan empaques, tecnologías y procesos agrícolas, las vías siguen ancladas en el siglo pasado. Un contrasentido que castiga al campesino, al transportador y al productor, y que le resta ingresos al país.






Una deuda histórica que exige respuesta inmediata
La falta de vías adecuadas no solo afecta el transporte de mercancías:
- encarece la operación,
- aumenta el maltrato de la fruta (y por ende las pérdidas),
- disminuye la competitividad internacional,
- deteriora la vida y seguridad de quienes transitan a diario.
Modernizar estas carreteras no es un lujo, es una necesidad urgente. Más aún en un territorio que históricamente ha puesto su esfuerzo, su producción y su trabajo al servicio del país.
El llamado es claro
Gobierno Nacional:
La Zona Bananera no puede seguir siendo un símbolo del abandono estatal.
No se puede conmemorar la historia de Las Bananeras —a 97 años de aquel capítulo que marcó al Magdalena— sin mirar de frente el abandono actual.
Los habitantes y productores han puesto el trabajo; ahora le corresponde al Estado poner las vías.
La región ya no necesita más diagnósticos ni promesas: necesita obras reales, vías seguras y una inversión que esté a la altura de los 120 años de riqueza que le ha entregado a Colombia.

