Las declaraciones de Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), desataron una nueva controversia política tras señalar a Laura Sarabia, excanciller y exjefa de gabinete, de presuntamente presionar a Gustavo Petro para garantizar cargos diplomáticos estratégicos, entre ellos la Embajada de Colombia en el Reino Unido.
En una entrevista con el periodista Daniel Samper Ospina, Rodríguez cuestionó la influencia que, según su versión, habría ejercido Sarabia dentro del Gobierno y aseguró que llegó a concentrar decisiones de alto nivel mientras el entonces presidente atendía asuntos de su vida privada.
“El presidente desafortunadamente tenía una vida de excesos, una vida loca”, afirmó Rodríguez durante la conversación, en la que también sostuvo que Sarabia habría adquirido un poder determinante en el manejo de asuntos del Ejecutivo.
La polémica por los archivos que dice haber visto
El momento más delicado de la entrevista llegó cuando Rodríguez aseguró haber visto fotografías y videos en un computador institucional. A partir de esa afirmación, lanzó preguntas a Petro sobre la posible aparición de menores de edad en ese material.
“¿Habían niños travestis ahí? Conteste, mi señor presidente”, manifestó la exfuncionaria.
Rodríguez no presentó públicamente los archivos a los que hizo referencia durante la entrevista. Por esa razón, no es posible verificar de manera independiente qué contenían, quiénes aparecían en ellos ni en qué circunstancias habrían sido almacenados en el equipo mencionado.
La gravedad de estas insinuaciones exige establecer si existen registros verificables y si fueron entregados a alguna autoridad. Hasta ahora, las afirmaciones expuestas no permiten dar por probada ninguna conducta delictiva.
Preguntas sobre poder y cargos diplomáticos
Los señalamientos también abren interrogantes sobre la supuesta presión para obtener nombramientos diplomáticos. Rodríguez vinculó a Sarabia con la Embajada de Colombia en el Reino Unido, pero la acusación de chantaje requiere pruebas que permitan determinar si hubo amenazas, presiones indebidas o alguna conducta contraria a la ley.
El caso deja dos asuntos centrales por esclarecer: qué evidencia respalda las acusaciones sobre el manejo de información privada y qué elementos existen para sustentar la versión sobre los nombramientos diplomáticos.
Mientras no se conozcan pruebas que permitan corroborar esos señalamientos, las declaraciones deben entenderse como acusaciones formuladas por Rodríguez y no como hechos judicialmente establecidos. La respuesta de los aludidos y una eventual verificación por parte de las autoridades serán determinantes para establecer el alcance real de la controversia.

