Las dinámicas del poder en el departamento del Atlántico están marcadas por pactos, estrategias y, en ocasiones, rupturas definitivas.
Al analizar la historia electoral reciente de la región, un episodio destaca como el punto de inflexión que reconfiguró el mapa político local: la división entre el actual alcalde Alejandro Char y el dirigente Alfredo Varela, consolidada tras los comicios regionales de 2015.
Lo que comenzó como una relación de cercanía personal y coincidencia en el Concejo de Barranquilla terminó convirtiéndose en un distanciamiento insalvable. La causa principal fue el choque de intereses y la necesidad de priorizar alianzas institucionales por encima de las lealtades individuales.

El origen de la fractura
En el año 2015, Alejandro Char avanzaba con paso firme hacia su segundo mandato en la Alcaldía de Barranquilla, respaldado por una poderosa coalición liderada por Cambio Radical. Sin embargo, el escenario para la Gobernación del Atlántico dividió los caminos. La estructura mayoritaria del charismo optó por sellar un pacto oficial con Eduardo Verano de la Rosa.
Por su parte, Alfredo Varela decidió mantener en firme su aspiración a la Gobernación. Al no contar con el aval del sector charista, se postuló a través de una coalición entre el Partido de la U y la Alianza Verde, transformándose automáticamente en el rival directo de la fórmula oficial de Char.

Gobernabilidad sobre amistad
Durante el desarrollo de aquella campaña, los rumores políticos sugirieron que sectores internos del charismo apoyaban de manera silenciosa a Varela. No obstante, el resultado en las urnas dejó un margen de diferencia extremadamente estrecho, otorgándole la victoria a Verano de la Rosa por menos del 1%.
Ante este escenario, Alejandro Char debió priorizar la gobernabilidad y la estabilidad de su administración entrante. Para asegurar una relación armónica entre el Distrito y la Gobernación, Char respaldó públicamente la institucionalidad del gobernador electo, marcando una distancia formal y definitiva con Varela.
Caminos divergentes

La derrota electoral obligó a Alfredo Varela a replantear su estrategia a largo plazo. Con el fin de evitar quedar bajo la sombra de la hegemonía política de la casa Char en el Atlántico, Varela inició la construcción de un perfil de liderazgo autónomo.
En los años posteriores, esta búsqueda de independencia lo llevó a consolidarse en orillas políticas alternativas y de oposición, consolidando una separación que comenzó en las urnas y que transformó para siempre el ejercicio de la política en el departamento.








