Después de cerca de ocho meses de investigaciones, las autoridades reportaron la captura de un hombre señalado preliminarmente como el presunto responsable del asesinato del comerciante Miguel Antonio Tordecilla Gómez, propietario del restaurante El Bendecido, en el barrio La Manga de Barranquilla.
El crimen ocurrió el 5 de diciembre, cuando, según la información recopilada por los investigadores, un hombre habría ingresado al establecimiento simulando ser cliente. Una vez dentro, presuntamente sacó un arma de fuego y disparó contra el propietario del restaurante.
Tordecilla Gómez murió en el lugar como consecuencia de las heridas provocadas durante el ataque.
La violencia del hecho no terminó allí. Durante el mismo episodio también resultó gravemente herido Dorian Stiven Briles Cerpa, de 22 años, quien fue trasladado a un centro asistencial, pero posteriormente falleció debido a la gravedad de las lesiones.
Cámaras de seguridad, claves en la investigación
Tras el doble homicidio, los investigadores iniciaron un proceso para reconstruir los movimientos del atacante y establecer su identidad.
En ese trabajo habrían sido fundamentales las cámaras de seguridad del establecimiento y de sectores cercanos, además de otras labores de policía judicial que permitieron avanzar en la identificación del sospechoso.
El hombre capturado sería conocido con los alias de “Jonás” o “El Mono” y quedó a disposición de las autoridades competentes para responder por los hechos que se le atribuyen.
Su captura representa un avance en una investigación que permanecía abierta desde diciembre y que buscaba establecer quién estuvo detrás del ataque contra el comerciante y su acompañante.
Investigan posible relación con una extorsión
Uno de los principales interrogantes que aún permanecen alrededor del crimen tiene que ver con el móvil.
Las autoridades investigan si el asesinato estaría relacionado con una presunta extorsión que, según las primeras hipótesis, habría venido afectando a la familia del comerciante.
Esta línea investigativa deberá ser corroborada con elementos materiales probatorios, testimonios y demás evidencias recopiladas durante los meses de investigación.
Por ahora, la captura constituye un avance en el esclarecimiento del caso, pero será la justicia la encargada de determinar la responsabilidad penal del detenido.
La investigación continúa para establecer si “Jonás” o “El Mono” habría actuado solo o si detrás del asesinato existía una estructura criminal que habría ordenado o financiado el ataque.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la problemática de la extorsión que afecta a comerciantes de Barranquilla y su área metropolitana, especialmente cuando las amenazas terminan escalando hasta hechos de violencia.
Ocho meses después del crimen, la captura del presunto sicario abre ahora una nueva etapa del proceso: establecer quién ordenó el ataque, cuál fue el verdadero motivo y qué otros responsables podrían estar involucrados.

