Una situación registrada en Guamal, Magdalena, abrió un nuevo interrogante sobre la coordinación dentro de la administración departamental y puso en el centro de la discusión a la gobernadora Margarita Guerra.
Aunque Rafael Martínez dejó la Gobernación del Magdalena hace más de un año y Guerra ya acumula cerca de 10 meses al frente del departamento, una obra vial en Guamal terminó generando cuestionamientos por el estado en que se encontraba y por el retraso que presenta.
La obra acumularía aproximadamente cuatro meses de demora y, según la información conocida, la situación habría quedado en evidencia precisamente el día en que estaba prevista su inauguración.
El hecho genera una pregunta de fondo: ¿cómo llegó la administración departamental a programar la entrega de una obra sin que previamente se hubiera verificado que cumplía con las condiciones necesarias para entrar en funcionamiento?
A esto se suma otro elemento que aumenta las dudas. Según la información recibida por esta redacción, el contratista no habría sido invitado ni notificado sobre la supuesta entrega de la obra para su puesta en servicio.
De confirmarse esta situación, surgirían nuevos interrogantes sobre el proceso de supervisión, seguimiento y coordinación entre las dependencias responsables del proyecto.
La pregunta que ahora queda sobre la mesa es si la Secretaría de Infraestructura informó oportunamente a la gobernadora Margarita Guerra sobre el verdadero estado de la obra o si, por el contrario, la mandataria llegó al lugar con la expectativa de inaugurar una vía que todavía no estaba completamente terminada.
Y hay una segunda inquietud que resulta inevitable: ¿qué está ocurriendo al interior de la administración departamental para que la Gobernadora tenga conocimiento de las condiciones reales de una obra apenas el día previsto para su inauguración?
A la redacción también llegó un video en el que se observa la vía en condiciones que, a primera vista, parecen favorables y aparentemente aptas para su funcionamiento. Sin embargo, el material audiovisual por sí solo no permite establecer el avance contractual, el cumplimiento de las especificaciones técnicas ni si la obra había sido formalmente recibida por la Gobernación.
Por ahora, las dudas se concentran en el cronograma, el estado real de los trabajos, la comunicación con el contratista y el proceso mediante el cual se programó la eventual inauguración.
El caso deja abierta una pregunta que deberá ser respondida por la administración departamental: ¿se trató de un problema de coordinación interna o Margarita Guerra fue llevada a un acto de inauguración sin que la obra estuviera realmente lista?

