Un nuevo operativo contra las conexiones ilegales al sistema de acueducto se llevó a cabo en el Atlántico, en medio de las denuncias por el robo de agua y energía que afecta la prestación de los servicios públicos y podría comprometer el abastecimiento de las comunidades.
La intervención se desarrolló en el corredor entre Sabanagrande y Polonuevo, donde fueron detectadas conexiones irregulares a la infraestructura del acueducto. La empresa Triple A participó en el procedimiento, que buscaba desconectar las instalaciones utilizadas presuntamente para extraer agua sin autorización.
El gerente de Triple A, Ramón Emer, se refirió al operativo y a las consecuencias que este tipo de prácticas puede generar sobre la distribución del servicio. Las conexiones clandestinas pueden alterar las condiciones de operación de la red y afectar a los usuarios que dependen del sistema para cubrir sus necesidades básicas.

La denuncia también pone sobre la mesa el impacto que tendría la extracción irregular de agua sobre el acceso al mínimo vital, especialmente en sectores donde las familias requieren continuidad y presión suficiente en el suministro.
El llamado es a que las autoridades competentes investiguen estos hechos y establezcan quiénes estarían detrás de las conexiones detectadas. La Fiscalía y la Policía deberán determinar si existen responsabilidades penales, mientras las empresas de servicios adelantan las acciones técnicas correspondientes.
El operativo vuelve a poner bajo escrutinio las conexiones ilegales a las redes públicas en el Atlántico, una práctica que, además de generar pérdidas para los prestadores, puede comprometer la calidad y continuidad del servicio para los usuarios formales.

