La historia judicial comenzó el 13 de agosto, cuando la excongresista denunció a Matta ante la Fiscalía General de la Nación por presuntas conductas relacionadas con injuria y calumnia, en medio de lo que, según su versión, fueron hostigamientos y señalamientos posteriores a la ruptura.
Posteriormente, Matta interpuso una tutela contra Aguirre. Aunque fue declarada improcedente, el contenido de la acción terminó cambiando el rumbo de la historia: según lo expuesto por el propio acordeonero, existía preocupación por la eventual divulgación de videos y contenidos íntimos o comprometedores que, de acuerdo con su versión, estarían en poder de su expareja.

Así, el supuesto préstamo quedó relegado frente al verdadero contenido de la tutela y aparece, desde la versión de Aguirre, como una cortina de humo que habría desviado inicialmente la atención sobre el trasfondo de la disputa.
Ahora surge un nuevo capítulo. Tras la dimensión que alcanzó la controversia, Matta ha comenzado a contactar a medios de comunicación para solicitar el retiro de publicaciones relacionadas con las declaraciones difundidas inicialmente sobre el enfrentamiento.
La situación profundiza el efecto búmeran para el acordeonero: la tutela no prosperó, existe una denuncia ante la Fiscalía y ahora intenta contener en los medios una controversia que él mismo contribuyó a llevar a la esfera pública.
El desarrollo de los acontecimientos deja además la impresión de que buena parte de sus actuaciones pudieron estar marcadas por la impulsividad derivada de una ruptura sentimental, el desamor y el despecho.
Matta queda así en la cuerda floja de una historia cuyo desenlace dependerá de las evidencias y de las decisiones que adopten los estrados judiciales.

