La emergencia por incendios forestales que golpea a varias regiones de Colombia tomó un nuevo giro este lunes, luego de que autoridades nacionales y territoriales advirtieran que algunas de las conflagraciones podrían haber sido provocadas deliberadamente.
La situación es especialmente preocupante en el centro del país, donde Tolima, Huila y Caldas mantienen actualmente 12 focos activos y otros tres bajo control, mientras el balance nacional registra 84 incendios que ya han sido extinguidos.
El fuego ha consumido más de 20.000 hectáreas, en medio de unas condiciones climáticas que favorecen la rápida propagación de las llamas.
El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, pidió diferenciar entre los incendios ocasionados accidentalmente y aquellos que eventualmente podrían responder a una acción intencional.
“Una imprudencia puede iniciar un incendio y una estructura criminal puede provocarlo deliberadamente. Son fenómenos diferentes y todos deben enfrentarse”, señaló el funcionario.
Arjona también advirtió que provocar de manera intencional un incendio en zonas boscosas o utilizar el fuego como mecanismo para generar caos puede generar consecuencias penales de acuerdo con la legislación colombiana.

Tolima, en el centro de la emergencia
Uno de los escenarios que más preocupa a las autoridades es Tolima.
En el municipio de Coello, el alcalde Santiago Herrera describió la situación como crítica y aseguró que mientras los organismos de emergencia logran controlar algunos focos, aparecen nuevas conflagraciones en otros sectores.
“No tenemos claridad de quiénes están realizando estas quemas, pero tenemos evidencias de que posiblemente existan manos intentando generar estos incendios”, afirmó el mandatario.
La preocupación aumenta por un comportamiento que, según el alcalde, ha sido detectado en algunas zonas: incendios que vuelven a activarse después de haber sido controlados.
Herrera aseguró que incluso se han encontrado puntos donde el fuego reaparece utilizando material combustible que, según su apreciación, sería diferente al que normalmente se encuentra en el entorno.
La situación ha obligado a reforzar las medidas de seguridad y vigilancia en las zonas afectadas, mientras se busca establecer si detrás de las reactivaciones existe intervención humana.
¿Quién está provocando los incendios?
Esta es precisamente una de las principales preguntas que deberán resolver las investigaciones.
Las autoridades todavía no han establecido públicamente quién estaría detrás de las conflagraciones que se sospecha fueron provocadas, por lo que las afirmaciones sobre posibles responsables permanecen bajo investigación.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, ya había llevado sus sospechas ante la Fiscalía y denunció la posible existencia de “manos criminales” detrás de algunos incendios.
La mandataria entregó elementos a las autoridades para que se determine si determinadas conflagraciones fueron ocasionadas deliberadamente.
Mientras tanto, los organismos de emergencia continúan enfrentando una situación particularmente compleja: combatir los incendios existentes y, al mismo tiempo, determinar por qué aparecen nuevos focos.
El Niño agrava el panorama
A la posible intervención humana se suma un factor climático que convierte cualquier chispa en una amenaza mayor.
Las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, caracterizadas por menores precipitaciones y temperaturas elevadas en diferentes zonas del país, favorecen la pérdida de humedad de la vegetación.
Bosques, pastizales y cultivos secos se convierten así en material altamente susceptible de arder, permitiendo que las llamas avancen con mayor rapidez y dificultando las labores de los organismos de socorro.
En Tolima, la gravedad de la emergencia llevó a las autoridades departamentales a declarar la calamidad pública el pasado 13 de agosto, cuando se contabilizaban 38 incendios activos en 16 municipios.
Desde comienzos de agosto, el fuego ha afectado más de 20.000 hectáreas de vegetación, bosques, pastos y cultivos, de acuerdo con los reportes de la Gobernación.
El impacto también alcanza directamente al sector agropecuario. Cultivos de plátano, café y aguacate han resultado afectados, mientras miles de hectáreas destinadas a pastos han sido consumidas por las llamas.
La investigación será clave
Con varios departamentos enfrentando incendios simultáneos, las autoridades tendrán que determinar cuáles conflagraciones fueron consecuencia de las condiciones climáticas, cuáles pudieron originarse por imprudencia y cuáles, eventualmente, fueron provocadas.
Por ahora, la alerta está encendida y las preguntas también: ¿quién estaría reactivando los incendios?, ¿con qué propósito?, ¿cuántos de los focos reportados tuvieron un origen deliberado y qué estructura podría estar detrás?
Mientras esas respuestas llegan, bomberos, organismos de socorro y autoridades locales continúan luchando contra las llamas en una emergencia que ya deja miles de hectáreas afectadas y mantiene al Tolima como el principal foco de preocupación.

