Desaparecer de un momento a otro, dejar de responder mensajes, ignorar llamadas y cortar cualquier contacto sin ofrecer una explicación se ha convertido en una conducta cada vez más común en las relaciones personales. Es lo que popularmente se conoce como ‘ghosting’, una práctica que puede parecer una salida sencilla para quien decide alejarse, pero que puede dejar profundas consecuencias emocionales en quien la sufre.
De acuerdo con la Real Academia Española, términos como ‘ghosting’, ‘ghosteo’ o ‘ghostear’ hacen referencia a desaparecer o esfumarse de una relación sin dar explicaciones y cortar la comunicación. Esta conducta puede presentarse en relaciones sentimentales, amistades, vínculos familiares e incluso en contextos laborales.
La psicóloga clínica y magíster en Psiconeuropsiquiatría y Rehabilitación María Eugenia Sarmiento explicó que no existe un perfil específico de persona que haga ghosting. Adolescentes, jóvenes y adultos pueden recurrir a esta práctica, que suele estar relacionada con dificultades para expresar emociones y afrontar conversaciones incómodas.
En muchos casos, la persona no sabe cómo comunicar que perdió el interés, que desea terminar una relación o que necesita tomar distancia. En lugar de expresar directamente esa decisión, opta por desaparecer y cortar el contacto.
Para Sarmiento, también pueden existir comportamientos relacionados con una baja responsabilidad afectiva, especialmente cuando alguien inicia un vínculo, desaparece durante un tiempo y posteriormente reaparece como si nada hubiera ocurrido, priorizando su propia comodidad.
El miedo al rechazo, las dificultades para establecer límites y la incapacidad para afrontar conflictos también pueden estar detrás de este comportamiento. En otros casos, la desaparición deliberada puede utilizarse como una forma de control o castigo dentro de una relación, convirtiéndose en una dinámica manipuladora.
La especialista aclaró que practicar ghosting no significa necesariamente que exista un trastorno psicológico. Sin embargo, lo considera un patrón relacional nocivo por las consecuencias que puede generar tanto en quien desaparece como en quien queda esperando respuestas.
Uno de los mayores problemas para la persona que recibe el ghosting es precisamente la falta de cierre. Al no conocer las razones de la ruptura, pueden aparecer preguntas constantes, sentimientos de culpa y la necesidad de encontrar una explicación a lo sucedido.
La incertidumbre puede provocar tristeza, rabia, sensación de rechazo y abandono, además de afectar la autoestima. Según la especialista, en algunos casos puede generar ansiedad, desconfianza frente a nuevas relaciones y afectar de manera importante el bienestar emocional.
La ausencia de una explicación también puede llevar a que la persona se pregunte repetidamente si hizo algo mal o mantenga la expectativa de que quien desapareció regresará.
¿Y qué ocurre con quien hace ghosting?
Aunque desaparecer puede producir inicialmente una sensación de alivio al evitar una conversación difícil, esta conducta también impide desarrollar herramientas fundamentales para construir relaciones saludables.
Entre ellas están la comunicación asertiva, la empatía, la capacidad de establecer límites y la resolución adecuada de los conflictos. Evitar sistemáticamente las conversaciones incómodas puede convertirse en un patrón que se repite en diferentes vínculos.
Sarmiento sostiene que la responsabilidad afectiva implica comprender que la otra persona merece respeto y claridad, incluso cuando la decisión es terminar una relación.
Por eso, una alternativa más saludable consiste en expresar de manera directa que ya no se desea continuar con el vínculo, explicar cuando sea posible la decisión y establecer límites sin recurrir a una desaparición repentina.
Para quienes han sido víctimas de ghosting, la especialista recomienda no interpretar la partida de otra persona como una medida de su propio valor. Sentir tristeza, rabia, decepción o molestia es una reacción comprensible ante una ruptura inesperada.
También aconseja evitar la revisión permanente de las redes sociales de quien desapareció, apoyarse en familiares o personas de confianza y permitir que avance el proceso emocional sin perseguir a quien decidió cortar el contacto.
El ghosting puede ser una manera aparentemente rápida de evitar una conversación difícil, pero sus efectos pueden extenderse mucho más allá del momento de la desaparición. Aprender a comunicar los límites, expresar las emociones y cerrar los vínculos de manera respetuosa sigue siendo una de las herramientas fundamentales para construir relaciones más sanas.

