La Fiscalía General del Estado de Bolivia ordenó la captura del expresidente Evo Morales dentro de una investigación por su presunta participación en las protestas y bloqueos de carreteras registrados entre mayo y junio de este año.
De acuerdo con las autoridades bolivianas, Morales es investigado por los delitos de terrorismo, alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, además de otras conductas que habrían sido cometidas en el marco de las movilizaciones que buscaban exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La decisión de la Fiscalía se produce tras varios meses de investigaciones relacionadas con los bloqueos que afectaron diferentes regiones del país y generaron fuertes alteraciones en la movilidad, el abastecimiento y la actividad económica.
Según la acusación, las autoridades buscan establecer si el exmandatario tuvo algún grado de responsabilidad en la organización o promoción de las protestas, hechos que ahora hacen parte de un proceso penal en su contra.
La orden de captura representa un nuevo episodio en la prolongada confrontación política entre Evo Morales y el actual Gobierno boliviano, marcada por disputas internas y procesos judiciales de alto impacto.
Hasta el momento, el expresidente no se ha pronunciado oficialmente sobre la decisión de la Fiscalía. Entretanto, el proceso continuará conforme a la legislación boliviana y serán las autoridades judiciales las encargadas de determinar su eventual responsabilidad en los hechos que se investigan.

