Una situación que vuelve a generar inquietud entre ciudadanos en Barranquilla quedó expuesta en el sector de la calle 17 con carrera 30, donde se denuncia la presencia de bicicoches que estarían circulando con motores incorporados.
Más allá de la discusión sobre la movilidad de estos vehículos, la situación plantea una pregunta que las autoridades deberían responder: ¿de dónde están saliendo tantos motores para convertir estos bicicoches en vehículos motorizados y qué controles se están aplicando sobre ellos?
El interrogante cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial cuenta con mecanismos de control sobre diferentes tipos de vehículos y que en Barranquilla existen restricciones específicas para la circulación de motocicletas, motocarros, motociclos y otros automotores.
Pero en el caso específico de los bicicoches modificados, la ciudadanía también tiene derecho a conocer qué procedimiento se aplica cuando un vehículo que originalmente funciona sin motor aparece circulando con uno instalado.
¿Se verifica la procedencia del motor?
¿Se revisa el número de serie?
¿Se comprueba que el serial sea original y no haya sido alterado o eliminado?
¿Se determina si el motor corresponde a un vehículo previamente registrado?
¿Existe algún mecanismo para establecer de dónde fue adquirido?
¿Se realizan controles para determinar si alguno de esos motores aparece relacionado con reportes de hurto?
Estas preguntas no significan que los propietarios de los bicicoches estén incurriendo necesariamente en alguna conducta ilegal. Precisamente por eso resulta importante que exista una verificación oficial y transparente que permita establecer cuáles vehículos cumplen las normas y cuáles, eventualmente, presentan irregularidades.
La propia Alcaldía de Barranquilla contempla trámites relacionados con la identificación de motores y seriales de vehículos automotores, incluyendo procedimientos de cambio y regrabación cuando los números de identificación han sido deteriorados, alterados o presentan dificultades para su lectura.
Además, la ciudad ya tiene antecedentes de controles específicos sobre bicicoches. Un informe de la Secretaría de Tránsito registra operativos de control a la circulación y estacionamiento de vehículos no automotores, incluidos bicicoches y carretillas.
El problema, entonces, no es solamente si estos vehículos pueden o no circular por determinado sector. La discusión también pasa por saber qué ocurre con los motores que están siendo instalados y cuál es su trazabilidad.
Y hay otro interrogante de fondo: ¿serán investigados estos casos de manera individual o simplemente se harán operativos de tránsito sin profundizar en la procedencia de los motores?
La pregunta queda sobre la mesa para la Secretaría de Tránsito, la Policía y las demás autoridades competentes.
Mientras tanto, habitantes y comerciantes esperan que en la calle 17 con carrera 30 se realicen controles que permitan establecer cuántos bicicoches motorizados circulan por el sector, bajo qué condiciones lo hacen y si sus elementos de identificación pueden ser plenamente verificados.
Porque si los motores son legales y su procedencia está plenamente acreditada, las autoridades deberían poder demostrarlo. Y si existen motores cuya identificación o procedencia genera dudas, también debería establecerse qué autoridad está llamada a investigar y qué medidas se están adoptando.
El llamado ciudadano es sencillo: más que mirar únicamente el vehículo, hay que mirar también el motor, su serial y su procedencia.

