Si algo quedó claro esta semana en Soledad es que la política sí que da vueltas, y no precisamente al ritmo del Carnaval, sino al son del clásico: “cómo da vueltas la vida”.
El exalcalde de Soledad Rodrigo Martínez decidió hacer un giro inesperado en su ruta política y salió del grupo del diputado Sergio Barraza para aterrizar —maletas en mano— en el equipo de Eduardo Pulgar, jefe político de la actual alcaldesa Alcira Sandoval.
El movimiento dejó a más de uno con cara de “¿y eso?”, porque hasta hace poco Martínez caminaba firme con Barraza, pero ahora aparece sonriente en otra orilla, demostrando que en la política soledeña no hay amores eternos, solo alianzas circunstanciales.
Algunos lo ven como una jugada estratégica; otros, como un cambio de ritmo necesario para seguir en la pista. Lo cierto es que el exmandatario entendió que en este baile político el que no gira, se queda fuera de la canción.
Mientras tanto, en los corrillos políticos del municipio la pregunta suena más fuerte que el coro de la canción:
¿Cambio de convicciones o simple adaptación al nuevo poder?
Por ahora, Rodrigo Martínez sigue bailando… porque si algo enseña la política en Soledad es que la vida —y los grupos— dan vueltas, muchas vueltas.

