Después de enfrentar uno de los momentos más difíciles de su historia reciente, el Chocó vuelve a poner sus riquezas naturales y culturales en el centro de la conversación. El departamento, golpeado por el terremoto, también busca mostrar al país que detrás de la emergencia existe un territorio de enorme biodiversidad, comunidades resilientes y destinos capaces de sorprender a viajeros nacionales y extranjeros.
Ubicado en el extremo occidental de Colombia, Chocó tiene una característica que lo hace único: es el único departamento del país con costas sobre el océano Pacífico y el mar Caribe. A esto se suma su frontera terrestre con Panamá y una geografía en la que selvas, ríos, playas, cascadas y montañas conviven en un mismo territorio.
No es casualidad que ProColombia haya incluido destinos como Nuquí, Bahía Solano y el Parque Nacional Natural Utría dentro de la oferta colombiana de turismo de naturaleza. La región combina biodiversidad, experiencias comunitarias y escenarios naturales que todavía conservan buena parte de su carácter auténtico.
Uno de los grandes atractivos del Pacífico chocoano aparece entre julio y octubre, cuando las ballenas jorobadas llegan a estas aguas para reproducirse y tener sus crías. Nuquí y Bahía Solano se convierten entonces en puntos privilegiados para observar estos enormes mamíferos marinos en medio de una experiencia de naturaleza que atrae visitantes de diferentes lugares del mundo.
En Bahía Solano también sobresalen lugares como El Almejal, las cascadas, los senderos selváticos y las rutas hacia comunidades locales. La oferta incluye caminatas, recorridos por ríos, observación de fauna y experiencias relacionadas con las tradiciones de las comunidades que habitan la región.
Nuquí, por su parte, ofrece una combinación difícil de encontrar en otros destinos: playas extensas, selva tropical, aguas termales, ríos y posibilidades para practicar actividades como surf, buceo, senderismo y avistamiento de fauna.
Pero el atractivo del Chocó no termina en el Pacífico. En el Caribe chocoano aparecen lugares como Capurganá y Sapzurro, destinos reconocidos por sus playas, senderos y paisajes naturales. En Capurganá, además, la movilidad tiene una particularidad: los automóviles y motocicletas no forman parte de la vida cotidiana del lugar, por lo que las lanchas y las bicicletas tienen un papel fundamental.
La biodiversidad también se encuentra en espacios protegidos como los parques nacionales naturales Utría, Los Katíos y Tatamá, que hacen parte de una de las regiones con mayor riqueza natural de Colombia.
El Chocó también se descubre a través de sus ríos. En Quibdó, capital departamental, el río Atrato es protagonista de la vida cotidiana y de los paisajes urbanos. Desde allí pueden emprenderse recorridos hacia comunidades y poblaciones cercanas para conocer otra cara del territorio.
Y si la naturaleza es uno de sus grandes atractivos, la cultura es otro de sus mayores tesoros.
La herencia afrocolombiana se encuentra presente en la música, las celebraciones, las tradiciones y la gastronomía. Ritmos como la chirimía, acompañados por tambores e instrumentos tradicionales, forman parte de una identidad cultural que se mantiene viva generación tras generación.
La cocina chocoana también merece un capítulo aparte. Pescados y productos de la región son protagonistas de preparaciones tradicionales que incluyen platos como la sopa de queso, el arroz clavado y diferentes variedades de sancochos. A ellos se suman productos propios de la región como el borojó y preparaciones tradicionales que hacen parte de la identidad gastronómica del departamento.
Para los viajeros que buscan aventura, las opciones son amplias: senderismo ecológico, kayak, surf, buceo, pesca deportiva, observación de aves y recorridos por cascadas y ríos. También existen espacios de aguas termales que permiten combinar las actividades al aire libre con momentos de descanso.
El turismo de naturaleza representa además una oportunidad económica para las comunidades locales. ProColombia ha señalado que el Pacífico colombiano viene fortaleciendo su posicionamiento internacional y que el turismo hace parte de las actividades que están ayudando a proyectar la región hacia nuevos mercados.
Para quienes planean visitar el departamento, es recomendable viajar con ropa ligera y preparada para un clima cálido y húmedo, organizar con anticipación los desplazamientos y llevar efectivo, especialmente cuando el recorrido incluye poblaciones apartadas donde la disponibilidad de cajeros puede ser limitada.
También es importante consultar previamente las recomendaciones sanitarias y de vacunación para los municipios que se quieran visitar, además de contratar operadores turísticos formales y respetar las indicaciones de las autoridades ambientales y de las comunidades locales.
El Chocó no es solamente un destino para contemplar paisajes. Es un territorio para escuchar sus músicas, probar sus sabores, recorrer sus ríos, caminar por la selva y conocer comunidades que han construido su identidad en medio de una naturaleza extraordinaria.
En un momento en el que el departamento enfrenta el reto de recuperarse y reconstruirse, poner sus destinos en el mapa turístico también puede convertirse en una forma de respaldar a sus comunidades y fortalecer las economías locales.
Chocó tiene selva, dos mares, ríos, ballenas, playas, cultura y biodiversidad. Ahora también busca que más viajeros se atrevan a descubrirlo.

