El caso de las dos adolescentes asesinadas en el municipio de Malambo sigue generando conmoción nacional, mientras su madre rompe el silencio y expone por primera vez los momentos más dolorosos de la tragedia, así como su preocupación por el curso de la justicia.
En entrevista con el periodista Rafael Poveda en el pódcast Más Allá del Silencio, Mary Noriega relató cómo inició la pesadilla tras la desaparición de sus hijas de 14 y 17 años, ocurrida el pasado 17 de febrero durante el Carnaval de Barranquilla.
Una salida que terminó en tragedia
Según su testimonio, las jóvenes aceptaron asistir a una reunión en Malambo tras recibir insistentes invitaciones. Horas después, dejaron de responder sus teléfonos, lo que encendió las alarmas familiares.
La angustia aumentó cuando, al día siguiente, Mary logró acceder a uno de los celulares y encontró mensajes que hacían referencia a personas identificadas como “Fabián” y “El Tata”.
Mensajes de terror y extorsión
Durante los días siguientes, la madre recibió mensajes intimidantes en los que exigían dinero a cambio de la supuesta liberación de las adolescentes. Incluso, asegura haber recibido imágenes y videos que incrementaron el miedo y la desesperación.
Pese a ello, afirmó que tenía un presentimiento que con el tiempo resultó ser devastador.
Hallazgo e investigación
El 28 de febrero, las autoridades hallaron dos cuerpos en una zona boscosa de Malambo, los cuales fueron identificados días después mediante pruebas forenses como los de las menores desaparecidas.
De acuerdo con lo revelado en la entrevista, los cuerpos habrían sido enterrados en una vivienda, en condiciones que reflejan la gravedad del crimen.
En el proceso judicial, se ha mencionado la participación de varios implicados, entre ellos alias “El Mono” y “El Tata”. Uno de los presuntos responsables sería menor de edad, lo que ha generado preocupación en la familia de las víctimas frente a las posibles consecuencias legales.
Dolor e indignación
Mary Noriega insiste en que sus hijas eran inocentes y rechazó versiones difundidas en redes sociales que intentaban vincularlas con actividades delictivas.
Además del dolor por la pérdida, la mujer enfrenta una difícil situación personal, tras haber perdido su empleo durante la búsqueda de las jóvenes.
El caso, que ha causado indignación dentro y fuera del país, continúa en proceso judicial, mientras la familia exige justicia y verdad frente a uno de los crímenes más impactantes registrados recientemente en el Atlántico.

