La mesa exploratoria entre el Gobierno y la banda delincuencial ‘Los Pepes’ atraviesa un momento crítico, luego de que Digno Palomino, líder del grupo, pusiera en duda su participación en los traslados de cabecillas hacia las cárceles de Barranquilla.
Según fuentes oficiales, la Dirección Nacional de Inteligencia y la Oficina del Comisionado de Paz solicitaron a Palomino y a otros miembros de la organización que asumieran responsabilidad directa sobre determinadas zonas de Barranquilla, donde supuestamente tienen influencia. Esta condición también incluye que no se registren hechos violentos en dichos sectores una vez se concrete el traslado.
El incumplimiento de estas condiciones llevó a que Palomino no fuera incluido en el primer grupo de 17 cabecillas que debía ser trasladado a la Penitenciaría El Bosque el pasado sábado. El líder de ‘Los Pepes’ argumentó que ni él ni sus hombres pueden garantizar la seguridad de esas áreas debido a la presencia de otros grupos criminales, y que cualquier hecho violento podría ser automáticamente atribuido a su organización, poniendo en riesgo su seguridad jurídica y la del proceso.
A pesar de este impasse, se mantiene la expectativa por una reunión que se adelantaría en los próximos días, con el objetivo de lograr un acuerdo previo a la instalación de una mesa de diálogo formal entre el Gobierno y los grupos delincuenciales.
Hasta el momento, el cese al fuego y los traslados de cabecillas permanecen en pausa, mientras las autoridades buscan un acuerdo que permita avanzar en las negociaciones sin comprometer la seguridad ni la justicia.

