“Nos dejaron solos”: comunidades del sur de Colombia claman ayuda ante amenazas armadas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia lanzó una alerta urgente sobre la situación crítica que enfrentan comunidades rurales en los departamentos de Huila y Caquetá, las cuales estarían asediadas y amenazadas por grupos armados ilegales, en medio de una precaria presencia institucional.

Scott Campbell, jefe de la misión diplomática de la ONU en Colombia, advirtió en un comunicado que la presión ejercida por actores armados no estatales ha generado un clima de miedo, desplazamiento forzado y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

“La ausencia del Estado en vastos territorios del sur del país ha dejado a estas poblaciones en situación de vulnerabilidad extrema”, señaló Campbell, quien urgió al Gobierno colombiano a tomar medidas inmediatas para garantizar protección y presencia efectiva en estas zonas.

Comunidades entre el abandono y la intimidación

Según la ONU, las zonas rurales más afectadas se encuentran en regiones como San Vicente del Caguán, Paujil, Algeciras y zonas limítrofes entre Caquetá y Huila, donde la población civil es forzada a obedecer normas impuestas por los grupos armados, bajo amenaza de represalias violentas.

Organismos humanitarios que acompañan el trabajo en terreno reportan restricciones a la movilidad, cierre de escuelas rurales, aumento del reclutamiento forzado y amenazas a líderes comunitarios y defensores de derechos humanos.

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¿Dónde está el Estado?

La alerta de la ONU revive los cuestionamientos sobre la implementación efectiva del Acuerdo de Paz de 2016, así como del programa de Paz Total, lanzado por el actual gobierno, pero que ha enfrentado dificultades para consolidar el control institucional en territorios históricamente olvidados.

Campbell reiteró el llamado a que el Estado colombiano “refuerce su presencia con enfoque integral”, no solo con fuerza pública, sino con salud, educación, justicia, infraestructura y oportunidades económicas, para cortar el ciclo de violencia y control territorial de los actores armados.

«La paz no será sostenible si las comunidades rurales siguen expuestas a las armas, al miedo y al abandono», puntualizó el jefe de la misión.

En resumen:

  • Regiones en alerta: Huila y Caquetá, especialmente zonas rurales.
  • Amenaza principal: Grupos armados no estatales que ejercen control e imponen restricciones.
  • Problema de fondo: Escasa presencia estatal y poca capacidad de respuesta institucional.
  • Llamado de la ONU: Garantizar presencia integral del Estado y protección a las comunidades.

La situación exige atención urgente del Gobierno y de la comunidad internacional para evitar que la violencia continúe agravándose en territorios históricamente golpeados por el conflicto.

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