El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este martes a Barranquilla para protagonizar uno de los encuentros diplomáticos más importantes del inicio del gobierno de Abelardo De La Espriella. La visita marca el primer encuentro oficial en Colombia entre un alto funcionario de la administración de Donald Trump y el nuevo presidente colombiano.
Rubio aterrizó en el aeropuerto Ernesto Cortissoz y posteriormente se trasladó hacia la sede alterna de la Presidencia de la República, ubicada en el Batallón Paraíso, donde está previsto su encuentro con De La Espriella. La jornada hace parte de una gira regional que también llevará al funcionario estadounidense a Ecuador y Perú.
La reunión entre Rubio y De La Espriella ocurre en un momento considerado estratégico para las relaciones entre Bogotá y Washington. De acuerdo con la agenda oficial, los principales asuntos estarán relacionados con la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo, la seguridad regional, el comercio bilateral y nuevas posibilidades de cooperación entre ambos países.
Uno de los asuntos que tendrá especial relevancia será la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. El Gobierno colombiano busca fortalecer la cooperación internacional para atender las consecuencias de la emergencia, que dejó más de 300 personas muertas y graves daños materiales, especialmente en el departamento del Chocó.
El componente económico también ocupará un lugar importante. La administración de De La Espriella pretende avanzar en mejores condiciones comerciales con Estados Unidos, mientras los empresarios colombianos esperan que la visita contribuya a destrabar asuntos relacionados con los aranceles que actualmente afectan a productos nacionales.
De hecho, uno de los objetivos planteados por el Gobierno colombiano ha sido conseguir una reducción o suspensión temporal del arancel del 12,5 % aplicado a productos colombianos, especialmente como medida de apoyo después del terremoto. El tema ya había sido planteado por De La Espriella ante autoridades estadounidenses y vuelve a tomar fuerza con la presencia de Rubio en el país.
La agenda contempla además la firma de dos memorandos de entendimiento relacionados con áreas consideradas estratégicas para ambos países: energía nuclear de uso civil y minerales críticos. Estos acuerdos buscan ampliar la cooperación económica y tecnológica entre Colombia y Estados Unidos.
La seguridad será otro de los puntos centrales. La administración De La Espriella ha planteado una política de confrontación directa contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico y recientemente Colombia anunció su incorporación a una coalición regional impulsada desde Washington para combatir a los carteles y el crimen organizado.
La visita también tiene un fuerte componente político. De La Espriella ha mostrado desde el comienzo de su mandato una posición cercana a las políticas impulsadas por Trump en asuntos como seguridad, lucha contra las drogas, migración y energía. Rubio, por su parte, busca fortalecer los vínculos con gobiernos latinoamericanos que comparten la estrategia estadounidense frente al narcotráfico y la seguridad regional.
Barranquilla fue escogida como sede del encuentro debido a que el presidente convirtió a la ciudad en sede alterna del Gobierno. La Alcaldía desplegó un amplio dispositivo de seguridad con participación de autoridades nacionales y equipos estadounidenses para garantizar el desarrollo de la jornada.
La ciudad también adoptó medidas extraordinarias durante la visita, entre ellas una ley seca temporal y una alerta amarilla para la red hospitalaria y de atención de emergencias, como parte del dispositivo previsto para la presencia de los dos funcionarios.
Con Rubio en Barranquilla, el Gobierno colombiano busca aprovechar el primer contacto formal de alto nivel con la administración Trump para convertir la relación con Washington en una alianza más estrecha en materia de seguridad, comercio, energía, inversión y cooperación internacional.
La reunión de este martes podría marcar así el rumbo de una nueva etapa en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, con el narcotráfico, la reconstrucción tras el terremoto y el comercio como algunos de los asuntos que estarán sobre la mesa.

