Tragedia en Villa Adela: Comerciante que cerró por miedo a la extorsión fue asesinado tras reabrir su negocio

El flagelo de la extorsión cobró una nueva vida en el área metropolitana de Barranquilla, dejando en evidencia la profunda crisis de seguridad que afronta el sector comercio. La víctima de este nuevo hecho de sangre fue Abersio Medrano Ramos, de 53 años, un comerciante oriundo de Turbo (Antioquia), propietario de una distribuidora de pollos y un negocio de comidas rápidas ubicado en la calle 37 con carrera 7, en el barrio Villa Adela (Segunda Etapa), en Soledad.

Según confirmaron fuentes judiciales, Medrano Ramos —padre de tres hijos— venía siendo blanco de fuertes amenazas extorsivas desde la semana pasada. Ante el inminente peligro, el comerciante decidió no abrir las puertas de su establecimiento el pasado sábado; sin embargo, presionado por la necesidad, optó por trabajar el domingo.

Este lunes al mediodía, la sentencia criminal se cumplió: un sicario llegó a pie hasta el local, le propinó varios impactos de bala y huyó en una motocicleta que lo aguardaba a pocos metros del lugar.

Gremios cuestionan la efectividad de las autoridades

Este homicidio se registra en medio de una parálisis comercial silenciosa que afectó a Soledad y al sur de Barranquilla durante el fin de semana, donde decenas de comerciantes bajaron sus persianas por temor a represalias de bandas criminales. El hecho reavivó el debate sobre la falta de garantías para los trabajadores formales e informales.

Orlando Jiménez, presidente de la Unión Nacional de Comerciantes (Undeco), lamentó profundamente el asesinato y lanzó una dura crítica a las estrategias oficiales:

«¿Por qué tienen más capacidad de persuasión esta clase de panfletos que los mensajes que manda el Gaula de la Policía? El miedo primó ante los mensajes persuasivos y el supuesto acompañamiento que anunciaban las autoridades civiles, militares y de Policía», cuestionó el líder gremial.

Una respuesta oficial que genera polémica

La indignación del sector comercial también se alimenta de las recientes declaraciones del comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, el general Miguel Camelo, quien al ser consultado sobre el cierre masivo de locales minimizó el impacto de las amenazas, señalando que se trataba de «cuatro panfletos apócrifos no atribuidos a ningún grupo».

«Cada quien es dueño de su miedo y eso es respetable», había manifestado el alto oficial pocas horas antes de que se perpetrara el asesinato de Abersio Medrano, una frase que hoy resuena con crudeza entre los habitantes del municipio de Soledad, quienes exigen acciones contundentes y menos discursos frente a una criminalidad que sigue ganando terreno.

Economía y Finanzas

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