Reflexión de Ulises Redondo Cienfuegos.
Con mucho cariño para todas las ovejas de mundo…y para los lobos, también…ya no se sabe quién es oveja y quién lobo…las fábulas han cambiado mucho en estos tiempos de la postmodernidad…¿Quién finge?
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El lobo existe porque existen las ovejas. Ese es el consenso sado-masoquista del mundo.
“Equilibrio natural”, horma y norma. El lobo necesita de las ovejas, tanto como éstas necesitan de aquel. Sin ovejas moriría el lobo y sin el lobo, el mundo moriría. Siempre habrá ovejas dispuestas para el sacrificio voluntario. Ya muchas se ofrecen al lobo. El lobo ya no necesita cazarlas. El buen oficio de cazar y matar se le ha facilitado. Ahora, en medio del hastío, solo mata porque las ovejas se ofrecen.
El lobo no puede devorar a todas las ovejas ni éstas pueden matar al lobo. Aún si pudieran, no lo harían. Sábias ovejas que comprenden y aceptan su rol, entregan parte del rebaño para que el lobo les permita vivir, porque hay ovejas que tienen tanta culpa como el lobo, y porque sin el lobo, el mundo moriría.
El lobo más inteligente, aún, sabe que no puede depredarlas todas, por eso elige a las más débiles. Sabio lobo convertido en pastor que cuida a su manada y a su rebaño. Porque sin el lobo el mundo moriría.
Una oveja no debe confiar en otra oveja. La paranoia la salvaría. Tampoco debe confiar en el lobo, aunque el lobo sabe que la oveja irá voluntariamente al altar del sacrificio, así pues, respeta su tiempo. Todo tiene un tiempo perfecto hasta el ritual del sa que tiene un tiempo perfecto. El lobo ha sido domesticado por las circunstancias. Porque sin el lobo, el mundo moriría.
Los lobos urden, planean, son organizados, tienen una estricta jerarquía social, les es común la inteligencia colectiva. El lobo no traiciona a su manada. El lobo sabe que el mundo es suyo y lo comparte con sus cachorros y su manada. Porque sin el lobo, el mundo moriría.
La oveja no es nadie. Tampoco tiene nada, excepto carne y lana. Sabe que es presa y debe arrodillarse cada día para vivir un día más. Alarga su sacrificio, pero no puede postergarlo indefinidamente, es consciente del destino de su vida y no tiene otro remedio que ofrecerse final y voluntariamente al lobo.
En ese intervalo de sobrevivencia, la oveja quiere vivir, pero sabe que debe morir. Se debate entre la vida y la muerte. Le urge ensayar: se disfraza de lobo para aterrorizar al rebaño, cree que, así, puede aliarse al lobo, pero es una estrategia que el lobo prevé fácilmente, sabe que es un engaño contra él y contra el rebaño. Comprende el lobo que esa oveja debe pagar con su vida, si se entiende que pagar con la vida es demasiado pronto. El Lobo decreta sentencia de muerte anticipada. Demasiado pronto para la muerte de la oveja.
Si ves colmillos, pueda que sea el lobo. Si ves lana, seguro la navaja escondida en el pelaje, porque una oveja que intenta vivir desafiando el propósito de su vida, puede ser un peligro para el lobo y a su rebaño.
De la nada, el lobo ha construido su reinado en el mundo, con mucho valor criminal y muchísimo engaño. Porque sin el lobo, el mundo moriría.
Pero para engañar el lobo se auto-engaña. Una mentira es creíble para otros cuando el mismo autor cree en ella. Así, consuetudinariamente, el lobo mitómano ha construido su reinado de ilusiones. Porque sin el lobo, el mundo moriría.
Al lobo no le basta la fuerza necesita creer que es invencible. Y la oveja lo cree.
El lobo asegura su mundo, mientras la oveja engañada asegura, mínimamente, sus alimentos.
Ambos sobreviven y son relativamente felices. El lobo vive de la mentira, la oveja, del engaño. Aunque para el Lobo es mucha más compleja la felicidad porque el arte de engañar tiene su técnica. La oveja, en cambio es inconsciente del engaño, su felicidad radica en la inocencia e ignorancia. Se siente libre consumiendo, y que alguien se haga responsable de su existencia, para eso solo le basta con obedecer al lobo.
En esta trama sempiterna de mentiras y engaños el lobo no siente escrúpulos porque la oveja cree ciegamente en el engaño. Y la oveja, cómo no va creer en la mentira si ni siquiera sabe cuál es la diferencia con el mundo real.
Éste mundo de ilusiones le pertenece al lobo, él lo creó y solo él tiene la potestad de destruir el espejismo, y crear a su imagen y semejanza, todos los mundos posibles. Porqué sin el lobo, el mundo moriría.

