La reciente decisión de María Fernanda Cabal y su esposo José Félix Lafaurie de abandonar el Centro Democrático pone sobre la mesa un debate crucial sobre la unidad de la derecha y la centroderecha en Colombia.
Expertos en políctica señalan que la salida de Cabal evidencia la dificultad de estos sectores para consolidar un frente sólido, especialmente de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de este año. “No se vislumbra una unión efectiva para enfrentar a candidatos del continuismo, como Iván Cepeda, lo que representa una clara desventaja estratégica para la derecha”, afirman.
Desde un enfoque equilibrado, otros analistas destacan que la decisión de Cabal y Lafaurie también podría abrir oportunidades para reconfigurar liderazgos dentro del partido y permitir la aparición de nuevas propuestas políticas en el espectro de la centroderecha. Sin embargo, advierten que la fragmentación podría traducirse en pérdida de representación parlamentaria, estimando que el Centro Democrático podría dejar de contar con al menos dos curules en el Senado.
Conocedores puntualizan que este escenario obliga a la colectividad a reforzar mecanismos internos de transparencia y participación, de cara a recuperar confianza y cohesión, así como a atraer electores que podrían sentirse descontentos con la actual dinámica partidaria.
En suma, la salida de Cabal no solo es un episodio individual, sino un reflejo de tensiones estructurales que enfrenta la derecha colombiana, cuyos efectos podrían observarse tanto en el corto como en el mediano plazo dentro del tablero electoral nacional.

