A principios de diciembre de 2025, Estados Unidos ejecutó un ataque con drones contra un muelle en la costa de Venezuela, marcando el primer ataque conocido de EE.UU. dentro del territorio venezolano, según fuentes citadas por CNN y el New York Times.
El objetivo de la operación, realizada por la CIA con apoyo de inteligencia de las Fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU., habría sido un muelle presuntamente utilizado por la banda Tren de Aragua para almacenar drogas y trasladarlas a embarcaciones con destino a Estados Unidos.
Según las fuentes, no hubo víctimas, ya que el puerto estaba desocupado al momento del ataque. La operación logró destruir la infraestructura y las embarcaciones en el lugar, aunque se considera un acto mayormente simbólico, dado que es solo una de varias instalaciones portuarias usadas por narcotraficantes en Venezuela.
El presidente Donald Trump confirmó la responsabilidad de Estados Unidos, aunque no detalló los métodos ni los agentes involucrados:
“Hubo una gran explosión en la zona del muelle donde cargan las drogas en los barcos”, afirmó desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
Por su parte, el Gobierno venezolano no emitió un comentario oficial sobre la operación, aunque el ministro del Interior, Diosdado Cabello, denunció acciones de “acoso, amenazas y ataques” contra el país.
Intensificación de la campaña antidrogas
El ataque marca una escalada de la presión de la administración Trump sobre el Gobierno de Nicolás Maduro. Hasta ahora, las acciones estadounidenses se habían limitado a ataques contra embarcaciones sospechosas en aguas internacionales.
El Pentágono ha desplegado drones MQ-9 Reaper en la región como parte de esta estrategia, que ya ha destruido más de 30 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, además de implementar bloqueos a petroleros sancionados que ingresan y salen de Venezuela.
Recientemente, en otro ataque en el Pacífico, se reportaron dos muertos, elevando a 107 las víctimas de la ofensiva estadounidense en la región.
Este episodio marca un cambio significativo en la política estadounidense, llevando la acción antidrogas directamente a suelo venezolano por primera vez, en medio de la campaña de presión sostenida contra el Gobierno de Maduro.

