El mercado inmobiliario colombiano sigue moviéndose al ritmo de la diáspora.
Cada vez más colombianos radicados en países como Estados Unidos y España están mirando nuevamente hacia Colombia, bien sea para asegurar un patrimonio o como parte de un eventual regreso. En ese mapa de inversiones, Barranquilla avanza con fuerza entre las ciudades más elegidas por los compradores migrantes.
La industria de la construcción identifica en este segmento uno de sus motores más estables. Y las cifras lo confirman: solo en el primer semestre de 2025, los colombianos en el exterior adquirieron más de 5.500 unidades de vivienda nueva, un volumen que representa entre el 6 % y el 7 % de todas las ventas del país, según estimaciones de Viventa basadas en datos propios y de Camacol.
Un comprador que invierte con propósito
El perfil del inversor ha cambiado. Hoy predomina un comprador entre los 30 y 60 años, con ingresos en dólares o euros, que combina la nostalgia por el país con decisiones patrimoniales de mediano y largo plazo. El valor promedio de la vivienda adquirida asciende a $320 millones, cifra que creció un 6 % frente a 2024.
El 58 % de las compras se concentra en vivienda No VIS, mientras que el 42 % corresponde a proyectos VIS, generalmente adquiridos para apoyar a familiares en Colombia.
“La motivación emocional existe, pero el comprador está actuando como un inversor informado”, explica Sandra Amezquita, presidenta del Consejo de Administración de Viventa, al destacar que las decisiones hoy se combinan con análisis de retorno, valorización y proyección económica.
Tres factores clave detrás del auge
De acuerdo con el análisis del sector, la dinámica de compras desde el exterior se sostiene sobre tres pilares:
- Tasa de cambio favorable, que aumenta el poder adquisitivo en moneda local.
- Acceso a crédito hipotecario desde el extranjero, que financia hasta el 92 % de las operaciones.
- Digitalización total de los procesos, que permite adquirir una vivienda sin viajar al país, apoyados en plataformas y aliados que gestionan trámites, avales, asesoría legal y financiera.

Proyecciones al alza
El comportamiento del semestre proyecta un 2025 con crecimiento sostenido. Viventa estima que la tendencia seguirá en ascenso gracias a la estabilidad macroeconómica y a la mejora en las condiciones de financiación. Para 2026, se prevé un escenario aún más favorable, con una oferta digital más robusta y un mercado más competitivo.
Constructores como Prodesa respaldan este panorama: la compañía espera que el mercado de compradores migrantes represente el 17 % de sus ventas en 2025, con una meta de $150.000 millones, un incremento del 45 % frente al año anterior.
¿Dónde están comprando los migrantes?
Aunque Bogotá, Medellín, Cali, Pereira y Barranquilla siguen liderando la demanda, el mapa se está diversificando. Cada vez más connacionales están apostando por ciudades intermedias como Chía, Rionegro, Armenia y Manizales, así como por destinos costeros —Cartagena y Santa Marta— donde crece la inversión en proyectos de renta turística.
Este cambio confirma que el mercado migrante ya dejó de concentrarse únicamente en las grandes capitales y ahora se expande hacia regiones con alto potencial de valorización y calidad de vida.

