Los ‘Leones de Teranga’ acariciaban los octavos de final, pero una furiosa e improbable reacción de los ‘Diablos Rojos’ en los últimos cuatro minutos forzó la prórroga y desató la locura.
Hay partidos que entran directo a los libros de historia de las Copas del Mundo por su dramatismo puro. El Seattle Stadium fue testigo este miércoles de una auténtica resurrección futbolística: la selección de Bélgica revivió cuando parecía completamente eliminada, remontó una desventaja de dos goles y terminó imponiéndose de forma agónica por 3-2 ante Senegal en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Los africanos dominaron a placer durante más de 80 minutos y llegaron a saborear la clasificación, pero el orgullo de la «Generación Dorada» belga y una intervención crucial del VAR en el tiempo suplementario terminaron cambiando el destino del juego.

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El rugido de Teranga: Senegal borró de la cancha a los europeos
El encuentro arrancó con una Bélgica incisiva que avisó temprano por medio de Charles De Ketelaere y un remate potente de Leandro Trossard que controló el arquero Mory Diaw. Sin embargo, ese ímpetu luso se diluyó rápidamente ante el despliegue físico y táctico de los senegaleses.
El dominio de los dirigidos por el banquillo africano encontró su recompensa en la primera mitad:
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Minuto 25 (El primero): El legendario Sadio Mané sacó un centro quirúrgico desde la izquierda; Ismaila Sarr cabeceó al poste y, en el rebote, Habib Diarra apareció en el lugar correcto para empujar el balón y desatar la euforia (1-0).
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Minuto 51 (El golazo): Recién iniciada la segunda mitad, Moussa Niakhaté metió un pase largo espectacular desde detrás de la mitad de la cancha. Ismaila Sarr controló el balón de forma exquisita a la entrada del área y definió en dos tiempos para colgar un soberbio 2-0 que parecía definitivo.
Cuatro minutos de locura y terror africano
Cuando los aficionados senegaleses ya celebraban el pase a octavos y Bélgica lucía completamente entregada, apareció el milagro belga impulsado por el orgullo herido.
Al minuto 86, Thomas Meunier lanzó un centro preciso al corazón del área que Romelu Lukaku mandó al fondo de la red para recortar distancias y sembrar el nerviosismo en las huestes verdes. Solo tres minutos después, al 89, un terrible error en la salida del guardameta Mory Diaw le dejó la mesa servida a Youri Tielemans, quien cabeceó al fondo de la red para firmar un increíble e inesperado 2-2 que mandó el partido al alargue.
El VAR y la redención en el minuto 125
En el tiempo suplementario, el desgaste físico pasó factura a ambos conjuntos, pero la balanza se inclinó de manera dramática en la última jugada del partido.
Lamine Camara derribó en el área a Youri Tielemans. Aunque el juez central no lo percibió en primera instancia, el llamado del VAR fue determinante. Tras revisar la pantalla, se decretó una pena máxima inapelable. Con una frialdad absoluta en el minuto 125, el propio Tielemans ejecutó a la perfección desde el punto blanco para sellar el 3-2 definitivo.
Bélgica obra el milagro en Seattle, rescata su permanencia en la Copa del Mundo y ya se prepara para la siguiente batalla de eliminación directa, dejando a una combativa Senegal con el corazón roto en las tierras norteamericanas.

