Una nueva polémica sacude el escenario político y mediático en Colombia tras el enfrentamiento entre la cantante Marbelle y el exsenador Gustavo Bolívar, originado por la difusión de una información falsa en redes sociales.
El cruce de mensajes comenzó cuando Bolívar replicó una imagen que circulaba desde 2025, en la que se afirmaba erróneamente que alias “Papá Pitufo”, un presunto contrabandista, había asistido al matrimonio de la artista en 2001. En la fotografía también aparece el expresidente Andrés Pastrana, lo que amplificó la visibilidad del contenido.
Sin embargo, verificaciones posteriores desmintieron la versión viral: el hombre señalado no era el delincuente, sino Ignael Ramírez, padre de la cantante. La confusión desató la furia de Marbelle, quien reaccionó con fuertes insultos en sus redes sociales, cuestionando a Bolívar por no corroborar la información antes de compartirla.
Las declaraciones de la artista escalaron rápidamente la controversia, especialmente por el uso de expresiones consideradas ofensivas hacia comunidades indígenas, lo que abrió un nuevo frente de discusión en torno al racismo y la discriminación en el país.
Lejos de responder en el mismo tono, Bolívar optó por convertir el episodio en un mensaje sobre identidad. A través de sus plataformas, aseguró que no considera un insulto ser asociado con pueblos originarios y reivindicó sus raíces ancestrales, señalando que provienen del territorio Pijao, en el Tolima.

El exfuncionario también lamentó que en Colombia aún se utilicen los orígenes étnicos como forma de ataque, e hizo referencia al papel de líderes indígenas en la política actual, como Aida Quilcué, en medio de un contexto de creciente polarización.
Este episodio, que comenzó con una noticia falsa, terminó convirtiéndose en un reflejo de las tensiones sociales y políticas del país, donde la desinformación, el lenguaje agresivo y los prejuicios siguen alimentando debates que trascienden lo personal y tocan temas sensibles como la identidad y la inclusión.


