La crisis del aseo en Santa Marta ya no puede tratarse como un problema menor. Mientras las montañas de residuos siguen acumulándose en distintos sectores de la ciudad, crece el reclamo ciudadano por la falta de soluciones y también las preguntas sobre la gestión de la Alcaldía frente a una problemática que afecta la salubridad, el espacio público y la imagen de la capital del Magdalena.
El representante a la Cámara Felipe Hernández pidió a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios poner la lupa sobre Atesa, empresa encargada de la prestación del servicio de aseo, y advirtió que, si se comprueba un incumplimiento grave de sus obligaciones, incluso debería evaluarse la posibilidad de terminar el contrato.

El pronunciamiento se produjo luego de que la gerente de Atesa no asistiera al debate de control político al que había sido citada por el Concejo Distrital para responder por las deficiencias en la recolección de residuos.
La ausencia de la funcionaria generó cuestionamientos en momentos en que los samarios enfrentan calles con basura acumulada, problemas en las frecuencias de recolección y sectores donde los residuos permanecen durante largos periodos sin ser retirados.
“Mientras Santa Marta se ahoga en basuras, la gerente de Atesa no asistió al debate al que fue citada para responder por una crisis que afecta directamente a los samarios”, señaló Hernández, quien reclamó respuestas de la empresa y acciones concretas de las autoridades.
Pero el reclamo también pone el foco sobre la Alcaldía de Santa Marta. La acumulación de residuos no apareció de un día para otro y, frente a una situación que se ha vuelto visible en diferentes sectores, crecen las dudas sobre la capacidad de reacción de la administración distrital y sobre qué medidas ha tomado para exigir resultados al operador.
Para los críticos de la gestión distrital, no basta con señalar a la empresa prestadora. La administración municipal tiene la responsabilidad de defender los intereses de los usuarios, exigir el cumplimiento de las condiciones del servicio y actuar cuando las fallas terminan afectando a toda la comunidad.
La pregunta que queda sobre la mesa es directa: ¿hasta cuándo permitirá la Alcaldía que Santa Marta continúe acumulando basura sin una respuesta contundente?
Hernández solicitó formalmente a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, bajo la dirección encargada de Hilda Borja, adelantar las actuaciones de inspección, vigilancia y control que correspondan frente a Atesa.
El propósito es establecer si la empresa está cumpliendo las obligaciones adquiridas y determinar qué medidas deben adoptarse para garantizar un servicio adecuado a los ciudadanos.
La crisis trasciende, además, la discusión contractual. La basura acumulada en las calles representa un problema de salud pública, deterioro ambiental, afectación del espacio público y mala calidad de vida para los habitantes.
Por eso, el debate que ahora enfrenta Santa Marta no debería limitarse a establecer por qué Atesa no recoge oportunamente los residuos. También debería servir para determinar qué ha hecho la Alcaldía para evitar que la situación llegue a este punto y por qué la respuesta institucional no ha sido más contundente.
Mientras las autoridades cruzan responsabilidades, los residuos continúan acumulándose y los samarios siguen esperando una solución. La ciudad necesita menos explicaciones y más acciones. Y si existen incumplimientos, corresponde establecer responsabilidades y tomar las decisiones que sean necesarias para garantizar un servicio de aseo digno.

