Una situación insólita y altamente preocupante rodea al juez primero especializado de Barranquilla, Hugo Carbonó Ariza, quien adelanta el proceso judicial contra Nicolás Petro, hijo del Presidente Gustavo Petro. Desde hace 15 días, el funcionario ha tenido que movilizarse sin vehículo blindado y sin esquema de protección, recurriendo a carros de plataformas digitales como único medio seguro para desplazarse.
Según información conocida, el juez advirtió formalmente a la Unidad Nacional de Protección (UNP) sobre el riesgo que enfrenta, luego de que la camioneta asignada —una Toyota modelo 2020 de placas CGQ-277— presentara fallas mecánicas y eléctricas graves que estuvieron a punto de provocarle un accidente de tránsito.
No era la primera señal de alerta: antes de ingresar a taller, el vehículo ya había sufrido un daño severo que casi termina en colisión. Aun así, la UNP no ha entregado un nuevo automóvil ni ha restablecido el esquema de escoltas, pese a tratarse de un juez que instruye un proceso de alto perfil.
Decisiones clave en marcha
El momento no podría ser más crítico. Carbonó Ariza está a pocos días de tomar determinaciones clave dentro del proceso por lavado de activos y enriquecimiento ilícito contra Nicolás Petro.
Esta semana concluye la fase de revisión de las solicitudes de nulidad en la audiencia preparatoria, y el juez anunció que compulsará copias a varias personas mencionadas en el expediente, lo que eleva aún más la sensibilidad del caso.
Ante la falta de garantías de seguridad, la audiencia —que debía ser presencial en el Centro de Servicios— tuvo que ser cambiada a modalidad virtual, una medida poco usual en procesos de esta naturaleza.
Una situación que enciende alarmas
El hecho de que el juez encargado de uno de los expedientes más mediáticos del país se encuentre desprotegido, sin vehículo blindado y sin escoltas, genera preocupación y desconcierto en sectores judiciales.
Más aún cuando él mismo ha notificado oficialmente la amenaza que representa esta condición.
Una situación tan atípica como inquietante, que ocurre justo cuando debe tomar decisiones decisivas en el caso Petro.

