Las autoridades migratorias de Estados Unidos confirmaron que Johan Sebastián Durán Guerrero, de nacionalidad colombiana, y Lorenzo Salgado Araujo, ciudadano mexicano, no eran los objetivos de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los que ambos murieron por disparos de agentes federales.
Los dos casos ocurrieron con menos de una semana de diferencia. Salgado Araujo, de 52 años, falleció el 7 de julio en Houston, Texas, mientras que Durán Guerrero, de 26 años, murió el 13 de julio en Biddeford, estado de Maine, durante procedimientos adelantados por agentes migratorios.
De acuerdo con información conocida por legisladores estadounidenses tras reuniones con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ninguno de los dos hombres era la persona que buscaban las autoridades durante los operativos.
La congresista demócrata Sylvia García informó que el director interino de ICE le confirmó que Lorenzo Salgado no era el objetivo de la intervención en Houston. Según la versión oficial, los agentes decidieron interceptar el vehículo en el que viajaba porque coincidía con las características de otro automotor vinculado a una investigación y uno de sus ocupantes guardaba parecido con la persona buscada.
En el caso del colombiano, el senador Angus King aseguró que el secretario de Seguridad Nacional le confirmó que Johan Sebastián Durán tampoco era el objetivo del operativo desarrollado en Maine.
ICE sostiene que en ambos procedimientos los agentes actuaron al considerar que sus vidas estaban en riesgo. En el caso de Durán, la agencia afirmó que el conductor intentó huir durante una detención de tránsito, mientras que en Houston aseguró que Salgado embistió un vehículo oficial e intentó atropellar a un agente.
Sin embargo, esa versión ha sido cuestionada por los acompañantes del ciudadano mexicano, quienes aseguran que el conductor nunca intentó arrollar a los uniformados y que los disparos impactaron la camioneta por los costados.
Johan Sebastián Durán, oriundo de Bucaramanga, residía en Maine junto a su esposa y su hija de tres años y contaba con autorización para trabajar en Estados Unidos. Por su parte, Lorenzo Salgado llevaba cerca de 35 años viviendo en ese país, trabajaba en el sector de la construcción y, según su familia, adelantaba un proceso para regularizar su situación migratoria.
Los dos casos se registran en medio del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que incrementó el número de operativos y fijó como meta alrededor de 2.000 detenciones diarias.
Las muertes han generado llamados de organizaciones defensoras de derechos humanos y de autoridades de México para que se adelanten investigaciones independientes sobre el uso de la fuerza por parte de agentes de ICE durante los procedimientos migratorios.

