Grados en pausa: Universidad del Atlántico, lista para celebrar, pero atada a una crisis de poder

La ilusión de convertirse oficialmente en profesionales este viernes 19 de diciembre se transformó en angustia para cientos de estudiantes de la Universidad del Atlántico. Lo paradójico es que, en lo logístico, todo está listo: las togas medidas, los diplomas impresos y los títulos firmados por el rector Leyton Barrios, hoy suspendido por el Ministerio de Educación.

Lo único que falta es lo esencial: una autoridad legalmente habilitada que dé la orden final para realizar las ceremonias de grado.

Una ceremonia lista, una decisión ausente

Durante semanas, la universidad avanzó en la organización de los actos de graduación. Se enviaron correos oficiales, se publicaron listados definitivos y se coordinó la entrega de la indumentaria académica. Incluso se evaluó realizar las ceremonias por fuera del campus, ante las protestas que mantienen afectadas varias actividades en la sede principal.

Sin embargo, la suspensión del rector y la ausencia de un encargado designado dejaron a la institución en una zona gris administrativa. Hoy, ninguna instancia tiene claridad jurídica para confirmar o aplazar formalmente los grados.

Consejo Superior, sin salida clara

La más reciente sesión del Consejo Superior Universitario (CSU) concluyó sin decisiones de fondo. Aunque el Ministerio de Educación ordenó el reemplazo del rector suspendido, aún no se ha expedido el acto administrativo que nombre a un rector encargado, lo que mantiene bloqueada cualquier determinación.

Este vacío de poder no solo afecta las ceremonias de grado, sino otros procesos clave, en una universidad que ya completa varias semanas sin plena normalidad académica.

Estudiantes entre la ilusión y la incertidumbre

Para los futuros egresados, la espera tiene consecuencias reales. Muchos organizaron viajes, celebraciones familiares y compromisos laborales con base en la fecha del grado. Otros dependen del diploma para cerrar contratos o asegurar su primer empleo profesional.

“Todo estaba planeado. Ahora nadie nos da una respuesta clara”, expresan estudiantes que ven cómo años de esfuerzo quedan suspendidos por una crisis que no provocaron.

El reloj corre en contra

La situación se agrava porque el personal administrativo entrará en vacaciones el próximo 22 de diciembre. Si no se toma una decisión inmediata, realizar los grados antes de finalizar el año será prácticamente imposible, lo que obligaría a reprogramarlos para 2026.

Una universidad en pausa

Mientras la defensa del rector suspendido anuncia acciones legales y el Ministerio de Educación guarda silencio, la Universidad del Atlántico permanece atrapada en una pausa institucional. La falta de definiciones afecta directamente a los graduandos y golpea la credibilidad y el funcionamiento de una de las principales universidades públicas del Caribe colombiano.

Por ahora, todo depende de un documento que aún no llega. Hasta entonces, los grados siguen en suspenso y el sueño de cientos de estudiantes permanece detenido entre la burocracia y el tiempo.

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