Un contundente golpe contra las estructuras dedicadas al narcotráfico fue propinado en el departamento de Nariño, donde las autoridades localizaron y destruyeron un complejo utilizado presuntamente para el procesamiento de cocaína.
El laboratorio estaría bajo control de la estructura residual Franco Benavides, identificada por las autoridades como un Grupo Armado Organizado residual (GAO-r), y tendría una capacidad potencial de producción de hasta 20 toneladas de cocaína mensuales, de acuerdo con la información suministrada sobre el operativo.
La acción fue liderada por unidades de la Policía Antinarcóticos, en coordinación con el Ejército Nacional, con apoyo de inteligencia y cooperación de Estados Unidos en materia de logística, capacitación e infraestructura.
Durante la intervención fueron encontrados 2.865 galones de insumos químicos líquidos y 2.650 kilogramos de sustancias sólidas, elementos que, según las autoridades, eran utilizados dentro del proceso de producción de estupefacientes.


La destrucción del complejo representa además una afectación económica para la organización criminal. Las autoridades estimaron en más de $281 millones de pesos el impacto sobre las rentas ilícitas de esta estructura.
El operativo vuelve a poner en evidencia la importancia estratégica de Nariño dentro de la lucha contra el narcotráfico, debido a la presencia de organizaciones armadas y redes dedicadas a la producción y comercialización de drogas.
Con la ubicación y destrucción de este laboratorio, las autoridades buscan golpear no solo la producción de cocaína, sino también la infraestructura que permite a las organizaciones criminales sostener sus economías ilícitas y financiar otras actividades delictivas.
La operación contó con cooperación internacional de Estados Unidos, principalmente en áreas de logística, capacitación e infraestructura, mientras que las autoridades colombianas estuvieron al frente de las acciones operativas en territorio.
El resultado fue presentado como un nuevo avance en la ofensiva contra las estructuras narcotraficantes que operan en el suroccidente del país y que utilizan zonas rurales para instalar centros clandestinos de producción de estupefacientes.

