Un duro e inesperado revés judicial acaba de sufrir una de las banderas más populares del Gobierno de Gustavo Petro. El Consejo de Estado suspendió de manera provisional el decreto que eliminaba la jugosa prima especial de 18 millones de pesos mensuales que reciben los congresistas en Colombia. El freno de mano de la alta corte no solo revive este beneficio económico por ahora, sino que expone serias dudas sobre la legalidad y la estructura de la norma gubernamental.
El argumento clave: «Infracción a las reglas constitucionales»
La decisión, tomada por el conjuez ponente Héctor Santaella Quintero, se basó en un análisis preliminar que encontró fallas de fondo en la forma en que el Ejecutivo pretendía suprimir este beneficio reglamentado en la Ley 4.ª de 1992. En el auto judicial, el ponente fue tajante al explicar la gravedad que motivó la medida cautelar:
«Surgen con claridad, en esta etapa temprana del proceso (…), elementos suficientes para evidenciar la infracción de principios y reglas constitucionales y legales estructurales dentro del Estado social y democrático de Derecho».
Con este contundente argumento, el tribunal consideró procedente y urgente congelar los efectos del decreto presidencial mientras se resuelve la demanda de nulidad de fondo.
El peligro latente de un «efecto cascada»
Aunque la intención política y mediática del decreto era golpear exclusivamente el bolsillo de senadores y representantes a la Cámara, el Consejo de Estado advirtió que la norma peca de ignorar cómo funciona el complejo engranaje del régimen salarial público.
El tribunal explicó que derogar esta prima especial para el Legislativo genera un descalabro técnico, ya que los salarios de decenas de altos funcionarios del poder público están constitucional y legalmente anclados a los ingresos de los parlamentarios. En el auto se lee:
Sus efectos «se proyectan más allá de quienes conforman el órgano legislativo» y sus repercusiones «se esparcen capilarmente a lo largo de un sinnúmero de órganos estatales y corporaciones públicas», lo que se traduce en un inevitable «efecto ‘cascada’».
¿Qué otras instituciones se verían afectadas por el recorte?
De mantenerse en firme el decreto de Petro, la reducción salarial habría golpeado colateralmente a funcionarios de:
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La Rama Judicial (Magistrados de altas cortes).
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La Fiscalía General de la Nación.
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La Procuraduría General de la Nación.
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La Contraloría General de la República.
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La Defensoría del Pueblo.
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La Registraduría Nacional del Estado Civil.
¿Un beneficio salvado para siempre?
No necesariamente. El Consejo de Estado fue enfático al aclarar que esta suspensión provisional «no implica un prejuzgamiento». Es decir, la alta corte no ha determinado que el decreto sea ilegal de manera definitiva, sino que decidió «congelarlo» para evitar daños irreparables y un caos institucional en el sistema salarial del Estado mientras estudia a fondo la demanda de nulidad.
Por ahora, y hasta que la justicia administrativa dicte una sentencia en firme, los congresistas colombianos seguirán recibiendo intacta su prima mensual de 18 millones de pesos, dejando en el limbo —al menos temporalmente— uno de los decretos más comentados del Gobierno Nacional.

