El terremoto puso en duda el Circuito Pony Malta, pero Montoya decidió correr por Colombia

El Circuito Pony Malta 2026 estuvo cerca de no realizarse. La tragedia provocada por el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto obligó a replantear la realización del espectáculo automovilístico que este domingo reunió a miles de personas en el Gran Malecón del Río de Barranquilla.

Fue el propio Juan Pablo Montoya quien reveló que existieron dudas sobre continuar con la programación, pero finalmente tomaron una decisión: mantener el evento y convertirlo en una oportunidad para ayudar a los damnificados.

“Muchos consideraron irresponsable seguir con la carrera, pero para nosotros era una oportunidad de ayudar. Estaban los carros, estaba todo montado en Barranquilla, entonces dijimos que lo hiciéramos por Colombia y pusiéramos un granito de arena”, explicó el piloto colombiano.

La frase resume el sentido que terminó adquiriendo una jornada que inicialmente estaba diseñada para celebrar el automovilismo, pero que terminó marcada por la solidaridad.

La tragedia cambió el sentido del evento

El terremoto dejó miles de familias afectadas y provocó daños de gran magnitud en diferentes departamentos del país.

Ante ese escenario, la realización de un espectáculo deportivo generó cuestionamientos. Sin embargo, Montoya consideró que mantenerlo podía servir precisamente para canalizar ayuda.

El piloto explicó que la infraestructura ya estaba instalada, los vehículos se encontraban en Barranquilla y existía toda una logística preparada para la jornada.

En lugar de cancelar, decidieron aprovechar esas condiciones para aportar a los damnificados.

Como parte de las acciones anunciadas se contempló la entrega de 250.000 botellas de agua y 250.000 Pony Maltas, además del apoyo articulado con la Alcaldía de Barranquilla.

Montoya agradeció a Barranquilla

Juan Pablo y su hijo 0

El piloto también destacó el respaldo de la ciudad y de la administración distrital, encabezada por Alejandro Char.

La capital del Atlántico abrió las puertas del Gran Malecón para recibir una jornada inédita, con una pista urbana que permitió acercar al público a diferentes categorías y vehículos de competición.

Montoya reconoció igualmente el papel de los patrocinadores.

“Sin Bavaria y Pony Malta no estaríamos acá”, afirmó al destacar que el respaldo privado fue determinante para hacer realidad el evento.

La jornada terminó demostrando que el automovilismo puede servir como plataforma para movilizar solidaridad en momentos de crisis.

Dos Montoya en la misma pista

Uno de los momentos más esperados fue el encuentro entre Juan Pablo Montoya y su hijo Sebastián.

La competencia entre ambos representó mucho más que un espectáculo familiar. También mostró el paso de una generación a otra dentro de una familia que lleva décadas vinculada al automovilismo.

Sebastián reconoció que su padre ha sido una figura fundamental en su formación y que, al mismo tiempo, es uno de sus críticos más exigentes.

“Mi papá siempre ha sido el número uno atrás mío y a veces es el que más me regaña, el que más me empuja y el que más me critica”, expresó.

El joven piloto aseguró que su principal objetivo es continuar creciendo y convertirse en el mejor piloto que pueda ser.

Un evento que podría regresar

Mas vehiculos

El éxito de la jornada dejó abierta la posibilidad de que Barranquilla vuelva a recibir el Circuito Pony Malta.

Montoya no descartó una nueva edición y planteó la posibilidad de ampliar el espectáculo con más vehículos, marcas y categorías.

La experiencia también volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de realizar en Barranquilla competencias internacionales de mayor dimensión.

Sobre la Fórmula Uno, Montoya señaló que la ciudad estuvo “cerca” de tener una posibilidad, mientras que una eventual llegada de IndyCar todavía se encuentra en una etapa temprana, aunque la consideró una opción real.

La velocidad al servicio de una causa

Juan Pablo en un vehiculo Vehiculos

El Circuito Pony Malta terminó dejando una imagen distinta a la de una simple jornada de carreras.

Mientras los motores rugían a orillas del río Magdalena, el mensaje central estuvo dirigido a las familias que enfrentan las consecuencias del terremoto.

Para Montoya, continuar con el evento no significaba ignorar la tragedia, sino utilizar el espectáculo para contribuir.

“Lo hicimos por Colombia”, fue la idea que resumió la decisión del piloto.

Barranquilla respondió con una jornada de velocidad, pero también de solidaridad, demostrando que un escenario deportivo puede convertirse en una plataforma para tender la mano a quienes más lo necesitan.

Economía y Finanzas

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