El sueño continental del Junior de Barranquilla parece estar convirtiéndose, paso a paso, en una pesadilla de la que el equipo no logra despertar. La derrota 2-0 ante Sporting Cristal este martes en Lima no es solo un resultado adverso; es un golpe de realidad que deja al ‘Tiburón’ pendiendo de un hilo, navegando a la deriva en el fondo del Grupo F.
La sentencia llegó en el minuto 21
El partido en el Estadio Nacional de Lima prometía ser un duelo de ajedrez táctico, pero todo el tablero se vino abajo cuando el reloj apenas marcaba el primer cuarto de hora. Jermein Peña, en una acción que rozó la irresponsabilidad, dejó a su equipo con diez hombres tras un codazo sobre Miguel Araujo.

Fue el principio del fin. Con la expulsión decretada por el árbitro Maximiliano Ramírez, el plan de Alfredo Arias se desintegró. Jugar 70 minutos en Copa Libertadores contra un equipo ordenado y con ventaja numérica es, casi siempre, una condena. Aunque Junior tuvo un destello de esperanza con una aproximación de Teófilo Gutiérrez al inicio, el equipo nunca pudo recomponerse de la inferioridad numérica que dictó el destino del resto de la noche.




Un colapso inevitable
Resistir no es sinónimo de ganar, y aunque los barranquilleros intentaron aguantar los embates del conjunto peruano, la fatiga y la superioridad táctica de los locales terminaron por pasar factura.
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El primer golpe (52′): Santiago González aprovechó la desatención defensiva, tras una asociación precisa con Luis Iberico, para clavar el 1-0 que rompió el cerrojo colombiano.
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La estocada final: Con un Junior volcado al ataque en los minutos finales —y dejando espacios peligrosos atrás—, Catriel Ceballos sentenció la victoria peruana en el tiempo de reposición, dejando el marcador en un 2-0 que refleja la impotencia rojiblanca.
El abismo de la tabla
La matemática no miente y, esta vez, es cruel con el Junior. Con apenas 1 punto sumado de 9 posibles, la clasificación a la siguiente ronda se aleja peligrosamente, dejando al equipo barranquillero en el sótano del grupo. Sporting Cristal, con 6 unidades, se escapa, mientras que el horizonte se nubla con los resultados de Palmeiras y Cerro Porteño.
¿Hay vida todavía? La última carta para la salvación se jugará en casa —o lo más parecido a ella—, el próximo 7 de mayo. Junior deberá enfrentar nuevamente a Sporting Cristal, esta vez en Cartagena, en lo que será un duelo de vida o muerte. Si los puntos no se quedan en territorio colombiano, el camino en esta Libertadores habrá llegado a su fin prematuro.
El ‘Tiburón’ está herido, pero en el fútbol, mientras la pelota ruede, la épica sigue siendo una posibilidad. Sin embargo, tras la noche en Lima, el margen de error se ha reducido a cero.

