Lo que para Iván Cano era la oportunidad de cambiar su vida, terminó convirtiéndose en un proceso judicial que hoy genera dudas, preocupación y un clamor familiar por justicia.
El joven colombiano, de 25 años y oriundo de Villavicencio, permanece detenido desde hace casi un año en una cárcel de Michoacán, señalado por presuntos vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), acusación que él niega.
Un viaje marcado por el engaño
En mayo de 2025, impulsado por la falta de oportunidades laborales, Cano aplicó a una oferta de trabajo que encontró en redes sociales. Técnico del SENA en instalación de redes, vio en México una posibilidad de progreso. Tras ser contactado, viajó desde Bogotá hacia Cancún y luego a Guadalajara.
Sin embargo, al llegar a su destino, el panorama cambió drásticamente. Según su testimonio, fue interceptado por varios hombres armados que lo obligaron a subir a un vehículo. Desde ese momento, su familia perdió todo contacto con él.

Retenido y forzado a actividades ilegales
De acuerdo con el relato del joven, fue llevado a una zona rural en Michoacán, donde habría sido retenido junto a otras personas. Allí, asegura, intentaron obligarlo a realizar labores relacionadas con actividades ilícitas, aprovechando su formación técnica, aunque afirma no tener conocimientos en ese campo.
Cano también denunció que fue víctima de maltratos y presiones. Días después, un operativo de la Guardia Nacional mexicana permitió ubicar el lugar. Mientras otros lograron huir, él fue encontrado en el sitio.
La acusación y las dudas
Las autoridades mexicanas sostienen que Iván fue capturado portando un arma de alto calibre y que confesó pertenecer a la organización criminal. No obstante, el joven asegura que esa confesión fue obtenida bajo presión y que incluso le habrían colocado el arma para incriminarlo.
Uno de los elementos que más cuestionamientos genera es su estado de salud. Cano padece síndrome de Marfan, una enfermedad genética que afecta su estructura ósea, visión y sistema cardiovascular. Su familia insiste en que su condición física es incompatible con las actividades que se le atribuyen.

Un proceso bajo la lupa
El caso ha llamado la atención de autoridades consulares colombianas. El cónsul en México ha señalado inconsistencias en el proceso y ha expresado dudas sobre la capacidad física del joven para integrar un grupo armado.
Actualmente, Cano enfrenta un proceso judicial que podría derivar en una condena de hasta 20 años de prisión. Según su versión, la Fiscalía le ha sugerido aceptar cargos para reducir la pena, una decisión que deberá tomar en las próximas semanas.
El clamor de una familia
Desde Colombia, su familia mantiene la esperanza de demostrar su inocencia. Su madre ha hecho un llamado al Gobierno Nacional para que intervenga y facilite su regreso al país.
Mientras tanto, Iván sobrevive en prisión realizando trabajos manuales para cubrir gastos básicos, en medio del temor y la incertidumbre.
Una cifra que preocupa
El caso de Iván Cano no es aislado. Datos consulares advierten sobre un aumento significativo de colombianos detenidos en México. Durante 2025 se registraron cerca de 300 casos, y en lo corrido de 2026 ya se contabilizan casi 200 capturas.
Una tendencia que enciende las alarmas sobre redes de engaño laboral y los riesgos que enfrentan quienes buscan oportunidades en el exterior sin garantías claras.

