Corea del Norte lanzó duras advertencias contra Estados Unidos tras la llegada del portaaviones de propulsión nuclear USS George Washington y su Grupo de Ataque a aguas surcoreanas, movimiento que Pyongyang considera una “grave provocación militar”.
El arribo del buque al puerto de Busan se registró el 5 de noviembre, apenas dos días después de una reunión entre altos funcionarios de defensa de Washington y Seúl, y coincidió con la visita del secretario de guerra estadounidense, Pete Hegseth, a territorio surcoreano.
Según medios estatales norcoreanos, la presencia del portaaviones forma parte de un “plan agresivo” de Estados Unidos para intensificar la presión militar en la península, lo que —según Pyongyang— podría desatar “consecuencias impredecibles”.
El despliegue del USS George Washington se enmarca en los ejercicios conjuntos y las rotaciones regulares de activos estratégicos que Washington ha reforzado en Corea del Sur en medio de la creciente tensión con el régimen de Kim Jong-un, que este año ha intensificado sus ensayos con misiles balísticos y armas tácticas.
Las autoridades surcoreanas, por su parte, señalan que la presencia del portaaviones demuestra el compromiso estadounidense con la defensa del país y la disuasión frente a las amenazas norcoreanas.
Pyongyang, que califica estos movimientos como ensayos de guerra, advirtió que responderá con “acciones militares contundentes” si considera que su seguridad se ve vulnerada.

