El registrador nacional Hernán Penagos señaló durante un conversatorio sobre violencia sexual infantil que el subregistro indocumentado expone a los menores al tráfico, la trata y el abuso.
Un cerrojo contra la explotación infantil
Durante su intervención en el Conversatorio sobre violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes, el registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos, alertó sobre los riesgos de seguridad y vulneración de derechos que enfrentan las personas no ceduladas ni registradas en el país.

El funcionario subrayó que el registro civil oportuno actúa como una herramienta defensiva directa frente a redes criminales:
«Si un joven o un menor no tiene acceso a la identificación es mucho más vulnerable en relación con maltratos y, en este caso especial, con violencia sexual. En la medida en que estén identificados vamos a bloquear el tránsito ilegal, los organismos judiciales pueden verificar la edad de un menor y se logra desincentivar la venta y el tráfico de menores», argumentó Penagos.
Radiografía del subregistro
El panorama expuesto por la Registraduría evidencia la dimensión de la problemática a escala global, regional y nacional:
-
A nivel mundial: Cerca de 166 millones de niños y niñas carecen de un documento de identidad oficial.
-
A nivel latinoamericano: Alrededor de 4 millones de menores sufren esta condición.
-
En Colombia: Se calcula un subregistro de aproximadamente 700.000 personas sin identificar, dentro de las cuales una porción significativa corresponde a la infancia.
Foco prioritario: Zonas fronterizas y vulnerables

Penagos hizo un llamado a la acción articulada entre el Gobierno y las entidades judiciales para intensificar los desplazamientos e intervenciones en áreas rurales marginadas y, especialmente, en las zonas de frontera. Según la entidad, garantizar el registro en estos puntos críticos resulta determinante para frenar el paso irregular de menores y prevenir delitos derivados de la violencia física y explotación sexual.

