La paciencia de los habitantes de Sabanalarga llegó a su límite. En la noche de este miércoles 15 de julio de 2026, una masiva protesta ciudadana paralizó por completo el tráfico en la vía de La Cordialidad, a la altura de la salida que conduce a Barranquilla, dejando a decenas de conductores atrapados en un monumental trancón.
Cansados de lo que consideran un «abuso diario», los residentes de la Urbanización Altos de Guadalupe decidieron acudir a las vías de hecho para exigir soluciones definitivas a la pésima prestación del servicio de energía.
Vivir a oscuras: El drama de Altos de Guadalupe

La comunidad asegura que la situación con la empresa Air-e Intervenida se ha vuelto insostenible. Los manifestantes justificaron el bloqueo de este importante corredor vial bajo las siguientes denuncias:
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Apagones sistemáticos: Los cortes de energía son diarios y se prolongan por espacio de 3, 4 y hasta 5 horas continuas, tanto de día como en altas horas de la noche.
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Peligro latente: La falta de alumbrado público y energía en los hogares ha disparado la inseguridad y la zozobra en el sector, facilitando el accionar de la delincuencia.
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Salud en riesgo: Los más afectados son los niños y los adultos mayores, muchos de ellos con patologías médicas delicadas que requieren ventilación o refrigeración de medicamentos, quienes no han podido tener un descanso digno.
Un daño estructural que Air-e «no soluciona»
«Ya no es una falla técnica ocasional, esto es negligencia pura. Nos apagan la vida todos los días y nadie responde», manifestó con indignación uno de los voceros de la protesta mientras sostenía una pancarta en la carretera.
De acuerdo con los líderes comunitarios, el problema de raíz radica en que la urbanización comparte el mismo circuito eléctrico que viene desde el corregimiento de Cascajal. Esta red, según denuncian, presenta graves fallas de infraestructura desde hace meses debido a la falta de mantenimiento preventivo y correctivo por parte de los operarios de Air-e.
El llamado de auxilio a las autoridades
La protesta, que se extendió hasta altas horas de la noche, requirió la presencia de la Policía de Tránsito y delegados de la administración municipal para intentar mediar con los manifestantes.
La comunidad de Altos de Guadalupe fue enfática: no darán el brazo a torcer ni habilitarán el paso por completo hasta que se establezca una mesa de diálogo seria con delegados de la empresa interventora y la Superintendencia de Servicios Públicos, garantizando un cronograma real de inversión para independizar o reparar el circuito averiado.

