La ola de inseguridad que azota al área metropolitana de Barranquilla sumó un nuevo y audaz episodio de sangre en las últimas horas. Un hombre de 31 años, identificado por las autoridades como Jaime Enrique Vargas Orozco, fue asesinado en un ataque sicarial perpetrado en la medianoche de este miércoles. Lo que más ha llamado la atención de los investigadores es que el crimen se ejecutó de manera desafiante justo en las inmediaciones de la sede de la Fiscalía General de la Nación en el municipio de Soledad.
De acuerdo con los reportes iniciales entregados por la Policía Meticulonana, la víctima se dedicaba a las actividades de cobradiario bajo la modalidad informal conocida popularmente en la región como «gota a gota», operando principalmente en diferentes barrios del suroriente de Barranquilla.
El ataque y traslado asistencial
El hecho violento se registró hacia las 12:00 a. m. en circunstancias que están siendo analizadas minuciosamente a través de cámaras de seguridad del sector. Vargas Orozco fue sorprendido por sujetos armados que, sin mediar palabra, le propinaron varios impactos de bala en plena vía pública.
Tras el atentado y en medio de la confusión de los testigos, el hombre fue auxiliado rápidamente y trasladado de urgencia a las instalaciones del Hospital Materno Infantil, en su sede de la carrera 13 de Junio. Sin embargo, pese al esfuerzo de los profesionales de la salud en la sala de urgencias, el personal médico de turno confirmó que la gravedad de las heridas causó su fallecimiento pocos minutos después de su ingreso.
Ofensiva para esclarecer los móviles
Este homicidio en Soledad engrosa la preocupante cadena de acciones delictivas y muertes violentas que se han venido reportando de forma consecutiva en el departamento del Atlántico durante los últimos días.
Unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Sijín asumieron de inmediato el control del caso. Las hipótesis preliminares de la inteligencia policial apuntan a establecer si el asesinato de Jaime Enrique Vargas Orozco guarda relación con posibles disputas de territorio, cobro de extorsiones o retaliaciones ligadas al negocio de los préstamos informales en el norte del Caribe. Las autoridades locales instaron a la ciudadanía a suministrar cualquier información que permita identificar la ruta de escape de los sicarios y dar con su pronta captura.

