Lo que inicialmente se reportó como la agresión a un operario en el municipio de Santo Tomás, Atlántico, ha escalado en las últimas horas tras confirmarse que el ataque armado dejó un saldo de dos personas heridas y ha desencadenado el cierre preventivo de locales comerciales en la zona debido a la presión de las bandas extorsivas.
El atentado se perpetró hacia las 7:30 de la mañana de este viernes 10 de julio en un establecimiento de venta de frutas ubicado sobre el corredor de la Vía Oriental, a la altura del barrio San José.
Moto negra y disparos ráfaga: El ‘modus operandi’
Testigos presenciales del hecho recopilados por las patrullas del cuadrante de la Policía del Atlántico detallaron la mecánica del atentado de la siguiente manera:
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Los agresores: Dos hombres de contextura delgada se movilizaban en una motocicleta marca Suzuki AX-100, color negro.
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La acción: Sin detener la marcha del vehículo por completo, el parrillero desenfundó un arma de fuego traumática (modificada para aumentar su letalidad) y disparó de manera indiscriminada contra el local antes de emprender la huida a alta velocidad por la troncal del Caribe.
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Las víctimas: Las ráfagas de perdigones impactaron a dos personas que se encontraban en el establecimiento comercial. Ambas fueron auxiliadas por vecinos de la zona y remitidas de urgencia al hospital local; su diagnóstico actual permanece bajo reserva médica.
Alerta comercial: Establecimientos bajan sus persianas
Este nuevo ataque ha encendido las alarmas del gremio de comerciantes en la banda oriental del departamento. Paralelo al desarrollo de las inspecciones judiciales en la frutera, las autoridades confirmaron que varios locales comerciales de Santo Tomás decidieron suspender sus actividades y cerrar sus puertas de manera indefinida en las últimas horas tras la recepción sistemática de panfletos amenazantes.
La principal hipótesis de las agencias de inteligencia de la Policía apunta a que la agresión armada se ejecutó como una medida de retaliación y coacción psicológica para presionar el pago de «vacunas». Unidades de la Policía del Atlántico y del Gaula militar mantienen un despliegue especial en los sectores comerciales del municipio para intentar contener la ola de extorsiones y restablecer el orden público.

