Desde la plaza mayorista de Corabastos, la candidata del Centro Democrático extendió una invitación al exgobernador de Antioquia. Un movimiento estratégico que busca tender puentes hacia el centro político en el momento más agudo de la campaña.
La recta final de la carrera por la Casa de Nariño ha entrado en la fase de los mensajes cifrados y los movimientos de última hora en el tablero de coaliciones. En medio de un recorrido por Corabastos, la principal central de abastos de Bogotá, la candidata presidencial Paloma Valencia sacudió la agenda de la jornada al lanzar un directo y público «guiño» hacia las huestes del centro político, personificadas en el exgobernador Sergio Fajardo.
A través de una pieza audiovisual difundida por sus canales oficiales, la aspirante del Centro Democrático no escatimó en reconocimientos hacia el académico y exalcalde de Medellín, planteando la urgencia de un diálogo directo de cara a la jornada definitiva del 31 de mayo.
“Hay tanta gente que le ha aportado tanto a este país como Sergio Fajardo, que inmediatamente pienso: doctor Sergio, necesito tomarme un café con usted”, expresó Valencia, en un tono que combinó la cortesía personal con la alta estrategia electoral.
La matemática del puente hacia el centro
Para los analistas de la coyuntura política, el movimiento de Valencia dista de ser un hecho fortuito. Con las estructuras tradicionales de los partidos Liberal y Conservador ya alineadas o en proceso de asimilación dentro de su proyecto de centroderecha, la campaña de la senadora identifica en los sectores moderados e independientes el caudal clave para inclinar la balanza en un escenario de estrechos márgenes de votación.
Los objetivos detrás de la taza de café:
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Ampliación del espectro: Romper el cerco de la centroderecha clásica y proyectar una imagen de liderazgo amplio, capaz de convocar sectores tradicionalmente distantes del uribismo.
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Capitalización del voto moderado: Aunque las últimas mediciones de opinión sitúan la intención de voto de Fajardo por debajo del umbral del 3%, su figura sigue representando un activo programático y ético respetado por un sector del electorado indeciso.
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Narrativa de unidad nacional: El discurso de Valencia se ha venido volcando hacia la tesis de que el panorama social del país exige un bloque de gobernabilidad sin vetos ideológicos previos.
La postura de Fajardo: Fidelidad a la primera vuelta
Por el momento, la respuesta desde el bando de Fajardo se mantiene bajo la línea de la prudencia institucional que ha caracterizado su campaña. El candidato antioqueño ha reiterado de forma sistemática que su hoja de ruta contempla llegar con total independencia a la tarjeta electoral del 31 de mayo.
Según fuentes de su entorno, cualquier aproximación, diálogo o deliberación sobre el futuro político del sector que representa solo tendrá lugar una vez las urnas emitan el veredicto de la primera vuelta y se clarifiquen las opciones reales para el balotaje de junio.
El ofrecimiento de Valencia deja, sin embargo, una certeza en el ambiente: la convicción compartida por las campañas de que ningún sector podrá alcanzar la Presidencia en solitario y que el «café político» post-electoral ya se está empezando a destilar en los pasillos del poder.

