La fórmula presidencial del Centro Democrático enfrenta sus primeros signos de fricción pública. En un movimiento contundente para frenar la incertidumbre sobre la conformación de su eventual gabinete, la candidata Paloma Valencia envió un mensaje directo a su aspirante a la vicepresidencia, Juan Daniel Oviedo, tras las declaraciones de este sobre la posible designación de Álvaro Uribe Vélez como ministro de Defensa.
«La presidenta soy yo»: Un golpe en la mesa
La respuesta de Valencia fue tajante al ser cuestionada por las dudas que Oviedo expresó el pasado fin de semana, cuando calificó como un «mal mensaje» la posibilidad de que el expresidente Uribe liderara la cartera de Defensa. Sin titubeos, la candidata dejó claro quién ostentará el poder de decisión:
«Miren, la presidenta soy yo, la que va a nombrar los ministros soy yo, y que se acostumbre el país», sentenció Valencia.
Esta declaración busca, ante todo, marcar un terreno de autoridad frente al electorado y frente a su propia fórmula, tratando de evitar la percepción de una división ideológica interna que podría erosionar su caudal electoral.
La estrategia: Equilibrio entre el ‘Uribismo’ y el Centro
Más allá del choque de declaraciones, el trasfondo del debate es la construcción de una coalición de gobierno que Valencia intenta balancear con pinzas. La candidata defendió su visión de un gabinete pluralista:
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Sin vetos: Valencia reiteró que su administración no descartará a figuras por motivos políticos. «El que sea bueno, como el presidente Uribe, en materia de seguridad, ojalá se anime a ser mi ministro», señaló.
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Apertura al centro: La aspirante enfatizó que su gabinete buscará sumar perfiles técnicos y de centro, particularmente para áreas como educación, intentando calmar las aguas con el sector que representa Oviedo.
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Liderazgo centralizado: Valencia recordó su rol como futura Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, desestimando cualquier lectura de que un ministro, por influyente que sea, estaría por encima de sus decisiones presidenciales.
¿Un matrimonio político bajo tensión?
El hecho subraya el desafío táctico de la campaña: cómo mantener la cohesión de la base uribista —que exige figuras de peso como Uribe Vélez— sin espantar al electorado de centro que se siente atraído por la figura de Juan Daniel Oviedo.
Mientras que para los seguidores de la línea dura del partido la presencia de Uribe es un mensaje de firmeza y seguridad, para el sector de centro representa un retorno a las polarizaciones del pasado. La respuesta de Valencia, aunque firme, demuestra que el equilibro entre estas dos corrientes será, sin duda, uno de los temas más sensibles en la recta final de la carrera hacia la Casa de Nariño.

